Erika2Santos, Motor Fundamental para las Mujeres del Freestyle: ‘Si Ellos se Cansan de Escucharlo, Imagina Nosotras de Vivirlo’

Nota por Cata Wakstein publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

Síguenos en Instagram (@El.Planteo) y Twitter (@ElPlanteo).

Es rapera y freestyler, ha participado cuatro veces en Red Bull: Batalla de los Gallos -la competencia de estilo libre más importante- pero Erika Dos Santos es, fundamentalmente, un motor para otras mujeres. “Siempre voy a dejar el pie trabando la puerta: pasen chavalas, aquí entran todas”, asegura.

“Intento que cada chica que veo o los chicos que son tímidos se metan”. Además de ser una referente dentro del freestyle, Erika también participó en proyectos sociales a través del rap y talleres para adolescentes en riesgo de exclusión social.

La importancia de los referentes

Con origen en Cabo Verde pero radicada en España, la presencia de Erika2Santos arriba del escenario implicó que las mujeres se vean representadas donde, históricamente, habían sido una minoría.

“Si solamente hay una chica y el mensaje que estás mandando en la batalla es ‘no te voy a follar ni con un palo’, entiendo que muchas no se quieran meter para que las traten como objetos sexuales”.

Contenido relacionado: Pistas para Conocer a Santa Salut: Inspiración Sudamericana, Vena Combativa y Disco ‘Amoroso’

El freestyle tuvo un crecimiento abrupto a partir del 2016. A muchos de los nuevos ídolos, que antes eran chicos rapeando en una plaza con amigos, les costó dimensionar el alcance de sus dichos: “Cuando comencé me gustaba mucho Zasko, hasta que vi que en una entrevista le preguntaron por qué creía que las chicas no rapeaban. Yo estaba detrás de la pantalla esperando algo bacano y dijo ‘son malísimas’. Fue algo que me llegó. ¿Cómo vas a querer subir si la persona que tienes de referente ya te echa para abajo?

Por eso, la rapera española tuvo que buscar inspiración en otro lado. “Mi referente es Nicki Minaj. Me gustaba mucho su actitud, su seguridad, su flow, cómo baila y cómo la criticaban de duro y mandaba a los haters a la mierda”.

Al principio, Erika no entendía las letras, pero el mensaje de la reina del rap no es lo que dice sino lo que hace: enalteció la cultura negra en medio del pop blanco yankee.

—¿Sentiste como un peso el hecho de ser una referente a la hora de rapear?

—A la larga sí, porque llega un momento en el que te dicen “ya sabemos que eres una piba, no lo repitas”. Yo no repetiría si no siguieran hablando de lo mismo. Cuando comienzas estás súper a gusto porque ves muchas chicas que se sienten representadas o se empiezan a animar, pero cuando ya te meten en un rol salirte de ahí, pues, quizá sea un pelín más complicado.

Contenido relacionado: Marithea, la Primera Campeona de Red Bull Colombia: ‘Si Yo No Creo en Mí, ¿Quién Va a Creer?’

“Por eso tiene muchísimo mérito lo que está haciendo Marithea. No se mete en el tema y si un chaval lo hace, ella lo esquiva. Ole los ovarios de Marithea de pasar una regional con 16 chavales, una nacional y llegar a una internacional. Es una locura”, reconoce la MC.

La mujer como sujeto político

“Conocí a La Joaqui este año y es un amor de persona. La llevo muy marcada, ha sido una de las mejores experiencias de este año. Me encanta su acento ‘re cheto mal’”, comenta imitando a su colega.

Erika conoció a la rapera argentina en el marco del encuentro que impulsó Red Bull entre las mujeres más destacadas del panorama.

—¿Cómo viviste el encuentro?

—Me emocionó mucho. Nos juntamos las chicas de diferentes países para nutrirnos mutuamente y demostrar que hay mujeres que les gusta también la cultura del rap y que lo hacen de puta madre… lo hacemos [risas].

Cuando la camada de Erika comenzó a rapear hicieron -sin querer- de la mujer un sujeto político. Hoy en día, el camino recorrido hizo que mute la necesidad de las mujeres dentro del freestyle. “Mi intención siempre ha sido que más chicas se metan hasta el punto de naturalizarlo”, reconoce la rapera española. “Pero aunque yo no quisiera resaltar, resaltaba. En una batalla siempre van contra el diferente”.

—¿Hoy crees que el panorama sigue igual?

—Ahora llegó el momento en el que entiendo que es cansador, pero si ellos se cansan de escucharlo, imagina nosotras de vivirlo.

Contenido relacionado: Conocé a Brasita, la Campeona Invicta de la Primera Liga de Freestyle Femenino

Según Erika, en las batallas hay dos opciones para las chicas: o ser lo que a él le gusta o ser lo que a él no le gusta. “Muchas veces los chicos dicen cosas que se les han inculcado desde pequeños o que han escuchado de sus colegas y les puede parecer gracioso”.

“Hay cosas se siguen diciendo con total libertad, pero quizá el público ya no lo festeja tanto o ya está muy visto. Empiezan a valorar mucho más el ingenio, es decir ‘gorda de mierda’ lo puede decir cualquiera”, agrega.

Para la MC, las rimas personales son parte del show. “Muchas veces en batallas me tiraron por ser negra y el rap empezó por los negros. Al fin y al cabo es una batalla, lo que te digan no es un problema si luego lo sabes responder. Así es el juego”.

Pero la libertad de expresión tiene un límite: “Yo estoy ahí para que tú me digas lo que se te dé la gana, siempre y cuando te metas contra mí persona. En plan ‘¿qué haces aquí? Vete a fregar’ Tío, ¿tengo que fregar porque soy Erika o porque soy mujer? Entonces ya nos están metiendo conmigo, te estás metiendo con todas las chavalas”.

Ser feliz como proyecto

—¿Vamos a volverte a ver en las batallas?

—Me gustaría volver, tal vez ir más lento. Soy consciente de que tengo que ponerme las pilas, quiero volver a tener esa autoestima de creerme lo que digo.

Hoy en día Erika sigue siendo un motor para muchas chicas y chicos que dan sus primeros pasos en la música. “Tengo un sitio en Madrid donde busco artistas. La gente se pone a hacer freestyle, cyphers, retos o micro libre”.

Contenido relacionado: Hablamos con la Rapera Sofía Gabanna: ‘El Rap Es una Forma de Vida, No Es una Moda’

En paralelo a sus proyectos profesionales, la rapera tiene una meta personal: “Ahora mi proyecto de vida es ser feliz, quiero aprender y desaprender muchas cosas”.

La búsqueda de Erika parte de estar trabajando en la floristería de un cementerio. “Estoy aprendiendo bastante sobre cosas que son más tabúes, como la muerte. Me está tocando más de cerca verlo vivirlo”.

“Despierta, que en la vida hoy estás aquí y mañana, no”, concluye Erika2Santos.

Foto de portada: Nerea Coll

The post Erika2Santos, Motor Fundamental para las Mujeres del Freestyle: ‘Si Ellos se Cansan de Escucharlo, Imagina Nosotras de Vivirlo’ appeared first on High Times.

Episode 391 – Supply Chain Disruptions Hit Cannabis

Ben Larson joins host Heather Sullivan to talk about the recently announced breakup of drinks giant AB InBev and Canadian marijuana producer Tilray, some of the science behind marijuana drinks and edibles, and the ongoing supply chain disruption to the marijuana industry. Produced by Shea Gunther.

Most Affected: Daniel Longoria, Joe Cavazos and Travis Longoria Fight for Their Freedom

This Most Affected installment looks at sentences of those incarcerated for cannabis, and this case deserves your special attention. 

Life was difficult for Daniel Longoria and Jose “Joe” Cavazos growing up in the small border town of Brownfield, Texas. The stepbrothers were two of six in a house supported by a mom and stepdad who struggled to make ends meet.

“We grew up very poor,” Daniel told High Times

Courtesy of Daniel Longoria

By 15, Daniel had developed a severe drug habit, including a meth addiction. Four years after being kicked out of home, he continued using until a near-fatal overdose at 19. After the grave scare, Daniel committed to changing his life. He contacted his mother, asking her to help him get clean.

“I went to her and told her that I wanted to change my life,” he recalled. Once on the path to sobriety, she paid for his auto school tuition.

Her investment in Daniel paid off. He earned his mechanic’s degree in Lubbock, about 45 miles north of Brownfield, hitching rides with friends to school for a year and a half until he earned his certification. He then headed to Fort Worth to further separate himself from his past. There, Daniel climbed the ranks, becoming a manager in Fort Worth and Abilene shops for over a decade. In 2001, he opened his own shop, Abilene Automotive and Performance. 

Around the same time, he started doing business with a cannabis dealer through a family connection. Daniel said he’d occasionally do five-pound deals, with orders eventually doubling in size. Despite having a thriving career, Daniel thought of his family back home. He figured the pot sales would help support them as they had helped him in the past. 

“Cannabis was not for me,” he said. “It was to help out my mother who was struggling,” he said. 

In 2008, he was arrested and sentenced to 10 years of probation the following year. In 2014, Daniel was arrested by federal agents once again. The charge was for one count of conspiracy to distribute and possess with intent to distribute 100 kilograms or more of cannabis. Feds allege Daniel had overseen an operation that smuggled cannabis inside car stereos. Cavazos, Daniel’s then-20-year-old son Travis and three others were eventually found guilty in the scheme. 

Most Affected
Courtesy of Travis Longoria

“A Cycle that Ain’t Been Broken”

Cavazos was apprehended at his nearby auto shop. The ordeal left him floored. He pushed back against his alleged involvement in drugs or illegal activity. He did the same for Daniel, swearing that his stepbrother had spent the past few years turning his life around. Rather than dealing drugs, he said the two were regular Sunday church-goers who put on occasional fundraisers for the local elderly community. 

In custody at the federal courthouse, Cavazos alleges that Feds said they wanted him to testify against Daniel. Cavazos refused to provide a statement against his stepbrother, swearing that both men were tax-paying business owners and nothing else. 

He said he told Feds, “You’re asking me to testify against somebody that I know for a fact is not doing anything.” 

Daniel and Cavazos claim they had no involvement in the operation. However, Travis was involved for similar reasons as his dad once had. Travis already had a child with his high school sweetheart. By 17, he was working at Daniel’s shop as a mechanic, supporting the family while his girlfriend took care of their daughter and home. Travis, who lived with two different stepmoms and his grandmother while his mom was in and out of prison, didn’t want to see his home fall apart. He turned to illegal drug sales to make more money.

“I guess it’s a cycle that ain’t been broken,” he said. 

Daniel claims that issues at home with his now-ex-wife led to her revealing details to the Feds about his past illicit dealings. With the Feds tracking him and his workers, he said he told his son to cut out any pot activity. 

“You need to stop because if you don’t, they’re gonna use you to put me in prison,” Daniel recalled telling Travis.

But, Travis didn’t listen. “He turned his life over to God, and that’s when I started doing my thing,” Travis said. When he was arrested, Travis’ girlfriend was just a few weeks away from giving birth to their second child. 

The three went to trial and were all ultimately found guilty. Cavazos, a first-time offender, received nine years, while Travis received 10. Daniel, alleged to be the head of the ring, received 30 years. 

Daniel, now 56, is currently jailed at FCI El Reno in Oklahoma with a 2040 scheduled release date. Travis, now 29, is at FCI Beaumont Medium prison in Texas. Cavazos, now 58, spent most of his sentence in a Texas prison. Since May 2020, he has been in home confinement with a monitoring device due to the pandemic and the passage of the CARES Act that released select non-violent offenders. 

“I am on home confinement, but I want to be released from this ankle monitor and given clemency,” Cavazos said via email.

The sentences continue to be a sticking point for the men. Their frustrations center on the legal process, including a lack of transparency and an information gap defendants often encounter. They allege that evidence proves that Feds, including Assistant U.S. Attorney Juanita Fielden, built the case upon paid testimonies and improper practices. Cavazos said he has a CD of evidence he hopes to use to clear their records one day when Longoria is free and they can afford legal representation.  

He states that the disc contains conversations Cavazos had with police as well as statements from witnesses in exchange for their immunity. 

“This ain’t over yet,” said Cavazos of the legal fight.

Courtesy of Daniel Longoria, Joe Cavazos and Travis Longoria
Courtesy of Joe Cavazos

Hoping for an Early Return to Their Families

Since inside, each man has done their part to turn their lives around. By 2016, all three had completed drug education courses. Cavazos also took classes on parenting and landscaping. Travis earned his GED in 2014 and has completed several OHSA safety courses. Daniel, too, earned his GED while also working on anger management, spiritual growth and art. He has maintained an outstanding record the past seven years. 

Each hopes that their efforts and nonviolent offenses will earn them their permanent returns home soon. The Longorias both continue to wait out the end of their sentences. Travis reportedly does his best to avoid the lure of gang life that often sucks in inmates. Meanwhile, Daniel continues to be part of his family’s life, but the sentence has affected them all.

“When they put me in prison, they put the family in,” said Daniel. 

The effects have been most noticeable on his two youngest children, with his 15-year-old daughter Lexy attempting to take her own life in 2017. Meanwhile, he and his youngest son have a strained relationship as the nearly teenage boy goes through emotional bouts related to growing up without a father. Hurt but empathetic, Daniel said he does his best to show his son that he didn’t do anything violent and that the plant that put him in jail is now considered medicine to millions. 

At the same time, COVID-19 has wreaked havoc on the family, leading to the death of his sister and step-father. Daniel also became infected with the virus, reporting that he still experiences shortness of breath. Despite it all, Longoria relies on his faith and tries to remain positive. 

As 2021 came to a close, the three remained uncertain of their next steps. Cavazos hopes to serve the rest of his sentence at home with his family. Meanwhile, the Longorias hope to see their sentences reduced or cleared so they can come home to their families. Daniel is excited to get back to supporting the family and being a thriving member of the community. He said that an uncle is ready to turn the keys to his two-decade-old body repair shop over to Daniel so that he can retire. Until then, the entire family, including Daniel and Cavazos’ mom, works at the shop.

Daniel said his uncle told him, “I need you to hurry up and get out because I need you to take over the shop.” Daniel said he plans to expand the shop to provide his auto mechanic expertise once he’s released. 

Join us in advocating for these three men by signing the following petitions: DanielTravis and Joe.

The post Most Affected: Daniel Longoria, Joe Cavazos and Travis Longoria Fight for Their Freedom appeared first on High Times.

‘Soy un Cultivador Científico’: Hablamos con Ignacio Peralta, el Primer Postdoctorado en Cultivo de Cannabis en Argentina

Nota por Hernán Panessi publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

Síguenos en Instagram (@El.Planteo) y Twitter (@ElPlanteo).

Una cosa llevó a la otra y esa otra a otra más. En ese balcón del barrio de Caballito, en Capital Federal, no había más que ladrillos, concreto y una vista hacia otro tendal de balcones. Sin embargo, a pesar de criarse en el corazón de la ciudad, el horizonte del joven Ignacio “Nako” Peralta fue, inevitablemente, tiñéndose de verde. “De chico, no conocía ninguna planta”, agita hoy Peralta, el primer postdoctorado en cultivo de cannabis en la República Argentina.

Contenido relacionado: ‘Vamos a Meter un Indoor dentro de la Facultad’: la UNICEN Tendrá su Propio Cultivo de Cannabis Experimental

De adolescente, mientras eludía a los tranzas, Ignacio tomó contacto con la planta y pasó, de una década a la otra, de fumar prensado a producir flores exportables merecedoras de premios y galardones internacionales.

Conocedor de los reversos de las fábulas ligadas al cannabis, Peralta considera a esa parte de su historia como un valor agregado: “No soy sólo un científico, soy un cultivador científico o un científico cultivador”, se ensancha.

El llamado espiritual

Su vida cambió en el año 2016 cuando, promediando su doctorado en plantas medicinales, escuchó el llamado de Valeria Salech y sus compañeras de Mamá Cultiva. “Estaban abogando por la ley y pedían profesionales comprometidos con la causa”, recuerda.

Algo le pasó, algo vibró dentro suyo, algo sucumbió dentro de su pecho. “Fue bastante natural la manera de combinar mi experiencia práctica de cultivador con el método científico en pos de la causa social para mejorar la calidad de vida de la gente”, reconoce.

Mientras tanto, en esas primeras reuniones y charlas con las Mamá Cultiva, Peralta advirtió que ahí había algo más, que tenía que participar sí o sí. “Quiero que todos los que necesiten cannabis puedan contar con tratamientos de calidad como el que tuve yo cuando era chico”.

“Cuando todavía se estaba trabajando en la Ley, ya se hablaba de tratamientos de epilepsia. Yo soy epiléptico, así que sentí empatía por esas madres. Y al ser epiléptico conozco las bondades de la farmacología la hora de otorgar tratamientos de calidad”, dice.

Contenido relacionado: Laboratorios Nucleados por CONICET Testearán Productos Derivados del Cannabis: el Caso Patagónico

Con la confirmación de la Ley 27.350, que habilitaba la investigación médica y científica para el uso medicinal de la planta de cannabis, el Dr. Peralta también reafirmó su misión: quería formalizar el cannabis dentro de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, sus instituciones formativas.

Una industria más grande

Su experiencia como bioquímico y doctor en Ciencias Bioquímicas especializadas en Fitomedicina lo colocó en un lugar estratégico. Enseguida, ya como becario doctoral, juntó voluntades y empezó a llevar adelante el primer proyecto de cannabis financiado por el CONICET en el que investigó a la cannabis sativa y a su potencial como medicamento.

“Tomé la posta de dar clases y divulgar lo que hasta ese momento se sabía”, asegura el Dr. Peralta.

Así las cosas, durante 2018, viajó a California para terminar con su doctorado. ¿Su objeto de estudio? La jarilla, un arbusto ramoso que se encuentra en las zonas montañosas del oeste argentino. Y lo hizo mediante una beca que obtuvo del Ministerio de Educación Argentino y la Comisión Fulbright, de Estados Unidos.

“En California me di cuenta que había otra industria que excedía a lo medicinal”, revela. De esta manera, la explosión de la industria recreativa también llamó su atención.

Trazar un camino

Rápidamente, Peralta retornó a Buenos Aires con la firme convicción de pedir una beca de postdoctorado. Quería estudiar formalmente el cultivo y la extracción de cannabis.

Contenido relacionado: De Fumar Prensado a las Grandes Ligas de la Investigación: Conocé a Matías Litvak, el Cultivador Argentino que ‘Viene del Futuro’

¿Cómo fue el proceso para solicitar la beca para hacer un postdoctorado en cannabis?

—La fundamentación científica estaba. Mis antecedentes, también. A esa altura no había discusión científica: los hechos son los hechos. Recibí muy buen acompañamiento desde el instituto. Me otorgaron la beca, financiaron un proyecto grande. Se complicó la parte burocrática, los permisos para trabajar con cannabis. Los primeros seis meses de mi beca postdoctoral fueron para hacer trámites. Estaba dejando institucionalizado que hubiera líneas de investigación de cannabis en la facultad.

Ser el primero que atravesó ese proceso burocrático, ¿facilitó que hoy haya más becarios doctorales en cannabis?

—Sí, el proyecto que conseguimos hizo que hoy haya más becarios doctorales en cannabis. IQUIMEFA (Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco) se está posicionando, está consiguiendo permisos para conseguir materias primas, importando insumos y, con él, obtuvimos la autorización para el primer cultivo universitario. No se pudo llevar a cabo por la pandemia, pero había que hacerlo. Tocaba.

Y en lo profesional, ¿qué significó ser el primer postdoctorado en cannabis del país?

—Significó una oportunidad enorme para confluir los 15 años de cultivo, con 15 años de carrera científica y la enorme posibilidad de trabajar directamente con la planta que quiero y que me apasiona. Fue hacer ciencia básica aplicada a la producción. Además, me dio la oportunidad de viajar a países donde el cannabis está más desarrollado. Y fue un broche de oro para mi carrera como becario.

Peralta for export

Por caso, su experiencia en CONICET fue muy valorada en el plano internacional y terminó abriéndole las puertas de la industria. “He sido bien recibido”, confiesa, “porque la industria necesita investigación y desarrollo ya que, gracias a la ciencia aplicada, la Argentina tiene una oportunidad para destacarse en esta industria global”.

Contenido relacionado: Desafíos y Oportunidades de la Economía del Cannabis que Se Viene en Argentina 

Entretanto, buscando ganar experiencia en cultivos de gran escala, para el año 2019, el Dr. Peralta viajó a Santa Marta, Colombia, para estudiar el cultivo de la compañía Avicanna. “El cultivo experimental de laboratorio no es el mismo de donde va a venir la materia prima”.

Y continúa: “En Colombia viví un aprendizaje continuo. La empresa me puso a disposición sus cultivos y su laboratorio. Pude aprender mucho de los cultivadores profesionales e intercambiamos mucho conocimiento. Fue una introducción a la producción a gran escala y a la investigación de campo”.

Allí anduvo seis meses, escribiendo ensayos de campo en una producción a gran escala de grado farmacéutico y orgánico. “Quería entender cómo afectan las variables medioambientales y de manejo agronómico a la producción de principios activos”.

¿De qué van los ensayos? De sus aprendizajes: no siempre mayor inversión resulta mayor productividad; los tutoreos, además de prevenir pérdidas y daños en las plantas, modulan la producción de cannabinoides; no siempre una mayor cantidad de nutrientes genera una mayor cantidad de cannabinoides; y, asimismo, desarrolló un método para determinar el momento justo de la cosecha usando cromatógrafos para estudiar la biosíntesis de los cannabinoides.

A la sazón, la publicación de estos ensayos es inminentemente.

Un cannabis mejor

Más tarde, en 2021, ya con esa nueva experiencia sobre sus espaldas, Nako viajó a Uruguay para trabajar como master grower. “Me tocó poner a punto desde cero una producción de flor fumable de CBD. Ahí pude validar muchas de mis ideas en un cultivo comercial a gran escala”.

Luego de un semestre en tierras charrúas, Peralta volvió al país para formar una consultora técnico-científica junto a tres colegas.

Contenido relacionado: Manuel Belgrano y el Porro Nacional

“Mis compañeros, además de ser docentes e investigadores de gran trayectoria, tienen experiencia internacional en la industria. Pretendemos acompañar a la industria a través de nuestro conocimiento y experticia en todos los procesos de investigación, producción y desarrollo”, desgrana. El proyecto, de nombre NPR (Natural Products Research), tiene un lanzamiento tentativo para el mes de abril de 2022.

¿Cuáles son tus desafíos hacia adelante?

—Me gustaría seguir aprendiendo y aportando lo que sé. También, quisiera que se produzca cannabis de mayor calidad cada vez, un mejor porro para todos y, en consecuencia, mejor medicamento. Quiero seguir conectado con la planta, continuar aprendiendo de ella. Y que lo podamos hacer en un contexto legal de crecimiento y justo para todos. Todavía hay gente padeciéndola y nosotros estamos viviendo de esto.

The post ‘Soy un Cultivador Científico’: Hablamos con Ignacio Peralta, el Primer Postdoctorado en Cultivo de Cannabis en Argentina appeared first on High Times.

Petition Seeks Help Protecting Small Cannabis Farmers in the Emerald Triangle

The cannabis industry’s famed Emerald Triangle is made up of the lush growing regions in Mendocino, Humboldt and Trinity counties of Northern California—but high taxes and large corporations are threatening this community of multi-generational farmers who want to grow high quality weed as a passion, not just for profit.

One local Humboldt advocate and farm owner, Rose Moberly, is bringing awareness to the plight of the Emerald Triangle by circulating a petition to gain support.

Moberly has an impressive and extensive history working in the cannabis history. Starting from her roots interning for the Colorado Senate as an environmental lobbyist to rising in the ranks of a trimming job, grow facilities and even a track-and-trace METRC auditor, she’s explored many facets of the cannabis industry. Things really took off two years ago when she was invited to travel to California to educate small farmers about the track-and-trace system.

Ultimately, this path led her not only to find love, but also to her current role as co-operator of a second-generation farm called Huckleberry Hill Farms. “Long story short, I wound up falling in love with a certain legacy farmer [John Casali], who challenges me to be a better woman everyday, and I moved out [to Humboldt] over two years ago.”

Photo Credit: Ben Neff

Moberly describes Huckleberry Hill Farms “as mom-and-pop as it can get!” and her passion for cannabis advocacy and growing knows no bounds. However, small farmers in the Emerald Triangle are facing a dire situation. The tight-knit region of farmers are being challenged by corporations, who jumped onto the cannabis bandwagon once it hit mainstream popularity, without little effort in advocacy or legalization assistance.

“I think it’s important for people to realize where a multi-billion-dollar industry is being created from, and what they had to go through with the War on Drugs in order to legalize this amazing powerful plant,” Moberly told High Times.

More importantly, the shockingly high cultivation taxes that are required to grow in California makes operation difficult for all small farmers, not just those who operate within the Emerald Triangle region. If the current trajectory for taxes doesn’t change, it could be game over for small farmers everywhere. “All farmers no matter where they are in the state of California are suffering from over taxation and over supply,” she explained. “Together we need to communicate with regulators that if they are going to continue to permit farms without federal legalization, they will continue to drive the price down. The Emphasis on the Emerald Triangle has to do with protecting a culture that is not found anywhere else in the entire world, not just California.”

Moberly is confident that some of the nation’s best and most unique cannabis strains are bred in the Emerald Triangle, and if those farmers are forced to shut down due to exorbitant tax requirements, those strains could also disappear forever. “Furthermore, the Emerald Triangle is like the Amazon jungle of genetics. Some of the Legacy Growers here, I’m sure, hold a unique strain of cannabis that might even have the cure for cancer, or Autism, epilepsy, etc,” she said. “If those Farms aren’t able to make it in today’s climate some of those strains and cultivars might possibly be lost forever.”

Moberly shared that a recent local survey showed that 50 to 60 percent of cannabis farms won’t survive through 2022 if some kind of emergency regulations are put in place. Which is why she decided to take action and start the petition “Save the Emerald Triangle Legacy Cannabis Farmers.”

“As a result, farmers who sold flower products last year at $1,400 a pound are now forced to sell their products at $300 per lb to pay their bills,” she wrote on the petition webpage. “Due to the state’s fixed dollar tax, those farmers will be asked to pay a 53 percent cultivation tax of $161.28; while the remaining leaf product which some farmers had to offload as low as $15 per pound will be charged $48 per pound for state taxes. At that price, they’re being subjected to a 320 percent tax rate!”

With enough signatures, she will send a letter to California Governor Gavin Newsom, as well as state legislature, to plead the case on behalf of California farmers everywhere. In the meantime, you can help support the cause by visiting the petition here.

The post Petition Seeks Help Protecting Small Cannabis Farmers in the Emerald Triangle appeared first on High Times.

Episode 390 – The Hosts Dive In

Hosts Kris Krane, Heather Sullivan, and Ben Larson join fellow host Brian Adams to talk about the lack of federal progress on legalization, how the ‘great resignation’ has touched the cannabis industry, and the end of the DEA monopoly on growing cannabis for legal research. Produced by Shea Gunther.

Andy Chango sobre Amigos, Drogas y la Hipocresía del Mundo Cannábico: ‘A mí me Aburre Soberanamente Hablar de Porro’

Nota por Lola Sasturain publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

Síguenos en Instagram (@El.Planteo) y Twitter (@ElPlanteo).

Si bien es un compositor, cantante y pianista con seis álbumes editados en solitario, un histórico colaborador de Andrés Calamaro y Ariel Rot, entre otros, y cuenta con una frondosa carrera musical desarrollada entre Argentina y España, Andy Chango es conocido por muchos primero por su personalidad, su elocuencia al hablar de consumos sin pelos en la lengua y su maradoniana precisión para construir frases instantáneamente icónicas. Así que no es extraño que hoy, a sus 51 años, esté muy cómodo en su reciente faceta de conductor de radio.

Andy, nacido Andrés Fejerman, pasó gran parte de su vida viviendo entre Buenos Aires y Madrid, donde nació su hija Martina, hoy con 19 años. En la actualidad, instalado de este lado del charco, tiene en Futurock una casa. Además de colaborar en el programa de Julia Mengolini, Segurola y Habana, está al frente de la Clínica Chango, un programa semanal que ya lleva un año de éxito, en el que explora tópicos que le resultan relevantes, muchas veces poco felices, con el desparpajo y el humor que lo caracterizan.

Contenido relacionado: Javier Malosetti: ‘El Mundo Salvo la Música, los Amigues, el Amor, la Comida, los Viajes y el Porro, es un Verdadero Asco’

Ahí hablo de lo que quiero. Los programas nunca son vacíos. Siempre son sobre algo que me preocupa, como el cambio climático o los laboratorios, algo para festejar como el alcohol u otras cosas, o algo de cultura que me interese difundir”, cuenta el rockero desde su casa. La idea, más que educar, es echar luz: “Sin hacerme el catedrático porque no lo soy, pero por ahí estoy en el medio de la gente que no lee y la que lee y puedo servir de puente”.

Hoy por hoy también trabaja en un nuevo programa que se relaciona con una sala de conciertos, el Café Berlín de Madrid. Una sala que considera como “su casa”, donde se junta con su grupo de amigos -en sus palabras, “los mejores músicos de jazz y flamenco que hay”- cuando está en la capital española.

El bar y sala de conciertos abrió una sucursal en Buenos Aires, con una presentación de Dante Spinetta, y Andy se está cargando al hombro todo lo que conlleva la apertura, que incluye eventos y el lanzamiento de este nuevo programa de radio, llamado precisamente ‘Casa Berlín’, con música en vivo de España y, también, de Argentina. 

“Llevo muchos años aislado y sin salir de noche, y me encanta que sea por una cuestión laboral volver a salir con los amigos y que, de paso, sea un trabajo. Porque salir a no hacer nada lo hice toda la vida”, reflexiona.

En lo que refiere a actividades como músico, hoy trabaja en la canción de créditos para una película española. También se puso a grabar con su amigo Mariano Otero. “Esa suerte que tengo de siempre poder estar con músicos buenos alrededor”, dice. En el marco de Casa Berlin, van a armar un concierto navideño entre amigos; configurando una suerte de crossover entre Futurock y el bar, aquellxs socies de la comunidad de la radio tendrán beneficios para poder asistir a estos eventos.

“Yo lo quiero hacer para divertirme, no tengo ningún disco que presentar ni ningún afán artístico, es para festejar con mis amiguitos”, sentencia con una sonrisa.

Recientemente, tocó en el gran festejo por el cumpleaños de Charly García que se celebró en el Centro Cultural Kirchner. “Esa plata me la voy a gastar en el día en una sola cosa porque es dinero mal ganado. ¿Cómo voy a cobrar por ir a cantar ‘Mr. Jones’ con Samalea, el Zorrito y María Eva? Uno pagaría por hacer esas cosas. Es un acto de amor”.

Contenido relacionado: De las Cenizas el Fénix: María Eva Habla sobre Renovación, Marihuana y su Nuevo Disco

Siempre que puede, Chango menciona a los amigos. Es un amiguero nato. ¿Cuál es su plan de amigos ideal? “Que no vengan, que estoy muy tranquilo”, ríe. “Me gusta verlos de a uno. En situaciones sociales me pongo muy eufórico y termino siendo un personaje siempre. Entonces, disfruto más la pequeña reunión, dos amigos y les doy de comer súper rico. O un amigo, estar dos días juntos, prender un fuego, charlar y jugar al tenis”.

Leer, ver, escuchar, fumar

El porro, dice, lo ayuda todos los días de su vida. “Yo tengo un trastorno de ansiedad clarísimo desde los 13 años, y el porro me permite estar más tranquilo, comer más y dormir mejor”, explica. Los porros diurnos tiene que regularlos, dice, porque si fuera por él, es capaz de quedarse todo el día fumado en la cama, leyendo y mirando películas.

Estar un poco loco es, a esta altura, un estado natural. Le resulta más fácil identificar los momentos de particular sobriedad. Fumado le gusta ir a hacer compras en la moto y saludar a los chicos del pueblo cercano a la quinta donde vive, paseando al sol. También, jugar al tenis que, según dice, “voy más relajado y me gustan más los colorcitos de la pelota, la tierra, los árboles. Me concentro más en el exterior que en el partido”. Y para ver cine es crucial. “Ya sin porro no me gustan, salvo que sea LA película”, dice; y va más allá: “De todo el cine, entre Truffaut, Wim Wenders, todo el cine argentino, si tuviera que elegir una película sola sería ver por primera vez Harry Potter 2”.

Contenido relacionado: Las Cinco Películas Menos Fumonas de la Historia del Cine

Es un gran lector. Como con todo, en los libros se mete de lleno: “Nunca pude poner pausa cuando estoy metido en una historia”, dice. En este momento, como si fuera una metáfora de la vida misma, disfruta de pequeños fragmentos de los libros. De joven tenía mucha ansiedad por llegar al final, pero hoy un libro bien escrito le parece disfrutable desde la tercera página. “Empiezo a notar que no me gustan tanto los finales literariamente, son un error forzado, en la mayoría de las novelas no deberían existir. Porque condicionan un montón de acontecimientos que por ahí terminan siendo lo menos creíble del libro y con una prisa innecesaria cuando estamos todos adentro de un mundo”, dice.

Hace poco releyó El Banquete de Platón y quedó fascinado. “La pasé bomba viendo cómo los griegos se juntaban a chupar vino hace dos mil años”.

¿Y qué música escucha? Hoy en día, dice, no demasiada. Se reconoce como fan del silencio. Pero al hablar de música y porro, menciona algo que a simple vista parece una obviedad: Bob Marley. “Se nota el porro que se fumó el cuando cantaba, y te pega a vos cuando lo escuchás. Es como un porro transitivo que hace un viajecito en el tiempo y cuando lo escucho tengo la sensación de que estoy fumando el mismo porro que él. Siento que iba tirando el humo a través del micrófono, va a través del cable y termina saliendo por el parlante”.

Liberen a los presos por plantar

Cuando Andy Chango habla de drogas, el decorado se calla. Y él tiene muy en claro que al hablar de marihuana como persona pública no es todo risas, paseos y Harry Potter.

Chango no se siente para nada identificado con la forma adquirida por la supuesta militancia cannábica hoy por hoy, y le genera mucho rechazo la hipocresía que hay detrás de la fiebre por la marihuana que está expandiéndose a nivel mundial.

Pero no siempre fue así: el músico identifica que fue un acérrimo militante cannábico cuando llegó a España, en el año 1997. Estaba muy cerca de la revista Cáñamo, de Barcelona. “Ahí noté que se tomaban todo tipo de sustancias habidas y por haber, y con gran sabiduría, pero en lo público sólo se defendía a la marihuana”, cuenta.

“Hace años que vengo notando que la lucha de la marihuana está excluyendo a las otras drogas”.

En España comenzó a ver cómo crecía la industria mientras no se modificaban las leyes y cómo las cárceles estaban llenas de pichis. “Con respecto al porro, pasaron mil años, es un país que pasó por gobiernos muy progres, e igualmente nunca se legalizó nada ni se mejoró ninguna condición”, describe.

Contenido relacionado: Argentina: Presos y Presas por Plantar Marihuana Reclaman Justicia

Con esto en mente, cuando volvió al país hace diez años anunció a sus amigos cannábicos que se retiraba de la lucha. En principio porque ya estaba muy extendida y no necesitaba de él como sí tal vez las luchas por la normalización de otras drogas. Ya era una lucha ganada, aunque fuera por intereses comerciales estadounidenses disfrazados de salud y progresismo.

“Todo lo que pasa con las drogas en el mundo es porque Estados Unidos quiere”, se lamenta Andy Chango con cinismo. “Mis amigos del periodismo cannábico terminaron todos peleados, porque algunos se dedicaron full al negocio, gente que militó toda la vida terminó vendiendo productos, otros les decían ‘caretas’, y así”.

“Mi lucha era la de las ideologías”, cuenta. Y trae a colación una anécdota reciente: en la última ExpoCannabis, Chango se unió a los Presos por Plantar y llevaron su reclamo a las puertas de La Rural.

Contenido relacionado: ¿Por qué Hay Tantas Mujeres Presas por Drogas?

“Tuve que ir a manifestarme con los presos, sin poder creer que en ese antro de Videla que todavía tiene un llamado Salón Martínez de Hoz hagan ese evento sin considerar que ningún porcentaje de la entrada vaya para los que todavía están presos por plantar, sin que nadie adentro del gran bussiness diga ‘che, ya que tenemos guita para alquilar La Rural y vendemos aceite a precio astronómico, ¿por qué no les giramos unos mangos a los compañeros que siguen presos?’. En muchos casos son gente de afuera que vienen y absorben a un montón de cultivadores ¡y luchadores! de acá”, se indigna.

Andy Chango tiene su carnet de Reprocann. Un oyente de Clínica Chango con un amigo preso lo contactó, y ahí cayó en cuenta de la injusticia. “Este chico está preso por tener tres plantas y yo tengo permiso para plantar nueve”, se dijo.

Ese fue el puntapié que necesitaba para volver a hablar de cannabis. “A mí me aburre soberanamente hablar de porro. Es obvio que hace bien y todo lo que se dice. Hace cuarenta años que consumo y ya discutí con todo tipo de perejiles. Ya la ciencia apoya y el negocio apoya. Como luchas a mí me gustan más heavies, más imposibles, esta es una batallada ganada. Pero la lucha de los presos sí, porque es un atropello a la razón, y porque estar un solo día preso es una pesadilla que nadie imagina”.

Y sigue: “Cualquier movilización que no incluya a lxs presxs no me interesa porque me parece un error logístico e ideológico”.

Contenido relacionado: ¿Qué Pasa con el REPROCANN? Médicos y Médicas Comparten sus Experiencias

Está inscripto y claramente está a favor, pero igualmente tiene sus dudas sobre la idoneidad del sistema Reprocann. “Se va a ir a pique la salud mental mundial porque van a haber veinte millones de certificados pagos de gente supuestamente enferma. En vez de legalizar lo lúdico inventan esta payasada. Por cinco lucas te diagnostican lo que quieras. Aparte, ¿qué argentino no tiene ansiedad, depresión o insomnio?”, reflexiona.

La lucha está en las mentes

A su parecer, todas las drogas deberían ser legales, pero su gran lucha al cabo no es por ninguna droga sino por las libertades individuales. Pero, aclara, sin que eso implique la libertad de los aristócratas. “Todo siempre partiendo de una justicia social, que no existe ni va a existir nunca. Sé que el tema de las libertades individuales siempre va a ser relativo porque con guita podés hacer lo que se te canta el orto. La libertad y el poder van de la mano, pero el que tiene poder también es esclavo del poder, por suerte, porque sino serían felices, los hijos de puta”.

Pero no es tan simple tampoco. Andy Chango es nihilista ante la humanidad entera y no confía ni en sí mismo.  “Mi lucha es por defender siempre lo que pienso y lo que soy más allá de las leyes, porque no creo en las leyes. No creo ni en la estructura mental que tengo, creo que viene de una cultura que es chota y que nos la meten en la cabeza de chicos, todos los seres humanos venimos fallados, y hay que reiniciar y empezar de cero cuanto antes. Todo lo que rige nuestra conducta me parece cuestionable”.

Sin ponerse en extremo radical, constantemente intenta deconstruir estos mandatos. Dejar atrás viejos vicios de conducta: “A veces veo fútbol a escondidas y, por supuesto, no lo pago. Pero entiendo que es un vicio privado que hay que defenestrar. También intento bajar el ego, o cortar con la sexualidad mal entendida, esos vicios de rockero que tuve cuando tenía 20, esa idea de que hay que coger mucho… por ahí no tenía ni ganas, o para coger estaba manipulando gente, son cosas que ahora intento atenuar. Al menos saber donde soy choto y tratar de serlo lo menos posible”, reflexiona.

Contenido relacionado: Psicodélicos para Tratar Adicciones: Hablamos de Psilocibina y DMT con Timothy Ko

La incorrección, siempre lúcida y enfrentando al poder, es su marca registrada. Así fue siempre su discurso en lo que a drogas refiere: es, conscientemente o no, un vocero de aquellxs que usan drogas porque quieren y porque les gusta desde hace muchos años, mucho antes de que el discurso de la tolerancia y la reducción de daños estuvieran extendidos. 

Su postura es sabida: que cada unx haga lo que quiera, todo tiene su potencial si es usado a consciencia. Entonces, ¿existe alguna droga que sea inherentemente mala para Andy Chango?

El glosario Chango de sustancias

“No creo que haya cosas buenas y malas. Creo en las cosas que existen y en las que no. Por ejemplo, Dios no existe y las drogas sí existen. Entonces, el que las quiera usar que las use, porque acá están”, responde.

A propósito de los aportes que hicieron las sustancias a su vida, Chango asegura que a todas tiene algo para reconocerle.

Primero habla del alcohol: le aportó desinhibición. “A los 14 años era un pibe totalmente tímido que había vivido la infancia en dictadura. El alcohol me abrió las primeras puertas a la sociabilización y a los besos en la boca”, elabora.

Sobre la cocaína tiene una postura interesante y muy de insider. Su experiencia se remonta a los ‘80 y ‘90, auge del rock y también de la sustancia. “La coca me abrió muchas amistades sociales y muchos amigos músicos de rock, fue un punto de unión muy fuerte en los ‘90. Estaba muy satanizada y, para los amigos, ser del club de los que tomaban, unía mucho: así como después me quitó muchos amigos. En mi experiencia cuando pasas muchos años tomando mucha coca con muchos amigos después te quedás sin ninguno. Uno se va poniendo más rayado, se va enojando por boludeces, te terminás sintiendo traicionado o traicionás”, cuenta. Sí le resultó muy estimulante cuando se embarcó a escribir un libro: “Concentrarte en una actividad intelectual en una dosis justa puede ser muy útil, aunque después dañina para el sistema nervioso”, cuenta.

Contenido relacionado: Consumo Responsable: la Interacción del Cannabis con Otras Sustancias

Con respecto a las plantas sagradas, cuenta que hace poco menos de dos décadas estuvo un mes y pico tomando ayahuasca día por medio, en el Amazonas, como parte de una internación para rehabilitarse de otros consumos. Ese proceso fue transformador: le perdió el asco a los insectos, empezó a relacionarse de otra manera con las plantas y nunca más pudo volver a vivir en una ciudad. “Me trajo consecuencias concretas en mis decisiones posteriores”, dice. Esa internación se la pagó SADAIC, poco después del nacimiento de Martina. Lo hicieron dejar el alcohol, el tabaco, la cocaína y las pastillas en seco: pero le daban una bandejita con porro por día y ayahuasca cada dos.

“Si tengo que hablar mal de una droga, que lamentablemente todavía consumo pero en dosis mínimas, son las benzodiacepinas [en su caso, Rivotril]. Es lo más adictivo que conocí en mi vida. Nada me causó la abstinencia que me causó eso”. Y agrega: “Curiosamente, solo sigo enganchado a las únicas dos drogas a las que estoy en contra, el tabaco y las benzodiacepinas. Todas las demás las uso cuando quiero”.

Siempre tuvo problemas de insomnio: lo combate con porro, la dosis mínima de benzodiacepinas y películas infantiles. “Obvio que me tengo que fumar tres caños y tomar el medio rivo para disfrutar de Kung Fu Panda”, se ríe, “pero una vez que estoy ahí me copa”.

Por caso, las conocidas como drogas de diseño también le merecen una opinión.

Cuenta que probó el éxtasis en el ‘96, antes de irse a España, unas pastillas traídas de San Francisco que les conseguía un gran amigo hoy fallecido. Por estos días, no consume prácticamente drogas químicas. “Solo cuando estoy en el momento y lugar muy indicado meto el dedito y doy una chupadita, pero es un uso totalmente de señora, de tía abuela”, dice entre risas. “Yo soy terriblemente eufórico y a los 20 o 30 tenía una fuerza inusitada para estar re high a la noche y hecho mierda a la mañana y salir adelante. Ahora no la tengo. Y el día siguiente a los químicos es un mal día. El día siguiente al porro y vino tinto, sea la cantidad que sea, es un buen día”.

Fotos de cortesía

The post Andy Chango sobre Amigos, Drogas y la Hipocresía del Mundo Cannábico: ‘A mí me Aburre Soberanamente Hablar de Porro’ appeared first on High Times.

Rexx Life Raj Creates Community Through Music

Bay Area MC Faraji Omar Wrightz—known professionally as Rexx Life Raj—is serving up music and giving back to his community. The former D-1 football player has always known music was his outlet, and his most recent album, California Poppy 2, is both a reflection on our current times and an expression of Raj’s infatuation with neo soul.

For Raj, having a platform and using it to inspire others is the true meaning of what it means to be successful. “I’m blessed to be in a position where I have all of these resources, so it was always important to me to try and give back somehow, whether it be monetarily, giving wisdom or just helping people out in whatever ways they need.”

When we connected by phone, Raj was excited to discuss his growing involvement in the cannabis industry, his vision and plans for growing a cannabis company that focuses on supporting people of color and how music is simply his tool for making lasting change on the community he came from and on the world at-large.

Courtesy of Darrin Baldridge

Rex Life Raj on Music, Representation and Cannabis

Your mother was a gospel singer. Was there always a lot of creative energy bubbling around your household?

I was always around music from the time I was small. It was one of those things where I was born into it. Like you said, my mom was a gospel singer, so we were in church every Sunday with choir practice Tuesdays and Thursdays. My aunt was the piano player for the choir; my uncle was the choir director, and my grandma was the lead singer in the main choir. They would also perform at different events as a quartet.

My parents had—and still have to this day—a delivery service in Berkeley, California called IBS Courier Service, and during the weekdays, I’d be in the backs of trucks and vans listening to all different kinds of music. Lots of oldies, 102.9 KBLX. When I got to elementary school, that’s when I got introduced to rap, R&B, neo soul and all of that.

What was it about the neo soul genre that really clicked for you?

Neo soul has so much soul, passion and pain in it. It was a sound I was familiar with growing up in church, but it was married with a new sound of rap and banging beats. To this day, I just love soulful music because it just comes from a more real place.

You also grew up playing football. Were sports and music competing interests?

I pursued music in middle school and high school. Music was really my focus. Around 11th or 12th grade, music started to compete with football, and things [for football] started to get real when I started getting scholarship offers. Suddenly, I had to put more time into football. Music had been the priority and the passion, but football had gotten to a point where it became a vehicle that could help put me through college and help get me my degree. So I used it as such.

When I went to Boise for football—at that D-1 level—you don’t really have time to do music. It’s really football from 5:30 a.m. until 7 p.m. or 8 p.m. every day. I did little shit in my closet in my dorm room, and when later I moved into apartments and houses, I’d continue to put the studio in the closets. Music remained my passion and hobby, and when I had downtime, I’d do it. But in those years, football for sure sort of trumped music. I always knew that when I finished football, I would pursue music full time. I wasn’t one of those dudes who had the NFL dreams; rather, I always knew I’d get back to music at some point.

So you knew music was for you before football ever came into play.

Yeah, I grew a passion and a love for it at an early age. I knew that football was the vehicle that would help me get a college degree and would help open my life up to experiences I’d never had. When I first went to college, nobody in my family had received a college degree. Then my cousin Joel ended up getting a degree from San Jose State, so I became the second person in my family to get a college degree, and I know that meant a lot to my parents, especially my dad.

With the analogy of using football as a vehicle and calling something a vehicle—it’s something I do with everything. Like with music. Even though music is my passion, I understand that it’s a vehicle to open doors to a lot of things, which is why I try to preach to people, “Whatever you’re doing and whatever you’re passionate about, if you have the opportunity to be big and have a big platform and make money off of it, you should use it as a vehicle to open doors to other things.” I believe in diversifying whatever you do.

Would you say the diversifying mindset is what drives you musically?

Yeah, musically in the sounds that I use and the beat selections and all of that. There are so many different worlds that you can choose from, and when you combine them, you never know what you can come up with.

How did you choose your name, Rexx Life Raj?

My boy came up with “Rexx in high school. We were a group of homies who called ourselves “Rexxes” and were Rexx Life. It’s something I’ve been rocking with forever and sort of just used it. Now, Rexx Life has become a collective of different artists in different realms—rappers, singers, producers, videographers—different types of artists that are all in this collective of Rexx Life. It started in high school as a clique of homies and has blossomed into what it is now. 

What inspired your latest album, California Poppy 2, and what went into its production?

I think all of my music is pretty heady in that it comes from an introspective place and reflects stuff that I’m going through. What’s crazy is, the original California Poppy was a lot more bright and a lot more fun—stuff you could play outside or in your car on a beautiful day type music. California Poppy 2 is similar but for sure darker. I remember talking to my manager like, “Does this project feel dark?” And he was like, “Yeah, but you’ve got to think: The world is dark.” When I thought about it from that vantage point, it made sense.

There are songs like the track “Tesla in a Pandemic,” where I’m looking at this Tesla, and it’s a bittersweet feeling to have music going well enough to be able to get this beautiful car, but I look around the world and the world is crumbling around me. People are struggling and dying, all kinds of stuff. The track “State of Mind” is more introspective because I was writing alone in the studio with a more stream of consciousness that contributes to it being a more “heady” album.

You can’t be guilty for your own success, but you have an awareness and humbleness that other people are in different situations.

Exactly. The one track that was more turned up was “Freak” with Juvenile. I can’t even remember how that came about, but I’m happy it’s in there, because I think the album needed that balance of something that was more fun.

In terms of different situations, what’s the work you do with Good And Proper?

Good And Proper is an event series that we started ourselves before COVID. The idea of it was to do these fundraiser events that weren’t your typical fundraisers. Instead, they’d be more of a longue type vibe, with art, couture DJs, drinks—more of mingling events that raise money for local organizations or charities. The first event in 2019 was in San Francisco and had a couple hundred people. In total, we raised six or seven thousand dollars. 

I’m signed to Empire right now, and they matched whatever we raised—around three thousand dollars—so we were able to donate around six or seven thousand dollars to an Oakland organization called Youth Radio. It’s an organization where kids can come and learn how to be studio engineers, learn how to start their own media platform, start their own content series or be a radio host. It’s a place for kids to come in and learn these different aspects of media.

While we weren’t able to throw one last year in 2020, whenever things open back up, we’ll throw one again.

Was using your platform for good always something you envisioned doing?

Where I’m from, a lot of people don’t get a chance to make it out, get a big platform and make a lot of money. There are some who leave and never come back. Then there were those who got successful becoming a rapper or by going to the NFL who did come back and gave it back to the hood in whatever ways they saw fit. 

Giving back is a big deal for me because I know there’s a lot of kids who don’t have resources, opportunities or support systems around them to help them to flourish to where they need to go. I’m blessed to be in a position where I have all of these resources and tools, so it was always important to me to try and give back somehow, whether it be monetarily, giving wisdom or just helping people out in whatever ways they need. It’s a big deal to give back, especially to where you came from.

Rex Life Raj
Courtesy of Darrin Baldridge

What would you say your relationship with cannabis is?

When I first started smoking in high school, I used to get really high and rap. But when I went to college and started playing D-1 football, I couldn’t smoke because we got tested all of the time. For four or five years, I didn’t really smoke. Then, when I graduated from college, it was weird because I would get middle school high. 

Mind you, I’m a bigger dude, but I would take a couple of hits and be faded. So I had to chill out for another couple of years because of how weirdly high I was getting. In the Bay Area, we call that “rapper weed.” Once clubs and dispensaries started to open up, I got my medical card and started to experiment and find weed that fit me instead of trying to smoke the stoner, rapper weed.

Finding the right weed is sort of like dating and finding the right person to be in a relationship with.

It’s literally that. I remember at one point, I was going to the club, finding different weed and rating it. Then I’d record my findings on a white board in our studio. I notated the ones I liked and didn’t like.

Now, I only really smoke when I make music. It helps me come up with different ideas, cadences and all of that kind of stuff. I think I’m more of a creative smoker. I like the headspace weed puts me in.

So for you, weed helps stimulate your mind in a particular way.

Especially if I’m in the booth. There are times where I’ll hear a beat and just start writing, but other times, I’ll hear a beat, and I’ll want to lay down different melodies and see what I come up with. If I’m in the mode of creating really unique melodies and harmonies, weed puts me in a place of freedom where I’m not really thinking too much, where I can just let go and see what comes out. That’s what I really like about it.

I’ve wanted to get into cannabis for a while, but right now, the market is pretty flooded and a lot of rappers are coming out with their own strains, though not all of them are legal. It’s easy to print a bag and put a random strain in the bag and sell it. So I’ve invested a lot of time understanding the business side of cannabis. Luckily, I have a good friend of mine—Mark—who has a company up in San Francisco called Permanent Holiday. They do flower, edibles and everything else. He actually has a delivery service connected to it, which is really clean, and has all of his licenses, distribution, warehouse facilities for proper packaging—he has everything in house to help me.

When I first started going on tour three or four years ago, Mark and Permanent Holiday were one of the earliest tour sponsors for me. When we would go on the road, we would put up the Permanent Holiday logos on banners at shows and at meet-and-greets. I watched him level up from being a grower down in Humboldt to actually having this big facility in San Francisco. Being able to see him and watch him grow has been really cool, but also he’s been great at guiding me and walking me through the process of helping me get certain licenses and insurances and making sure my packaging is adequate. He’s also introduced me to a ton of strains. Down the road, we’ll actually make a strain from scratch.

The biggest motivation for me getting into the cannabis business is because it’s one of those things I feel people of color should be doing. So many people are locked up or have served time for [marijuana-related offenses], which is why my platform—California Poppy—will be a brand that sells weed but will also be an educational tool. When the world opens back up, we’ll have webinars and seminars where we’ll bring all of these different cultivators and brands from the Bay Area together and will give people the game. 

The biggest issue I have with the cannabis business is the barrier of entry. The barrier of entry is so high, and there’s such a steep learning curve that dudes would rather print up a bag and put some weed in it and sell it on the black market rather than learning the game and actually doing it the right way. I want to open up this flood gate of information and knowledge for people who look like me and are trying to get into the cannabis business the legal way. I feel like we deserve a place in this space.

Do you foresee your company weaving in cannabis activism in some way to promote the inclusiveness of what the space can be?

We’re still trying to figure out exactly what that will be, but it’s a priority for me to work with people of color. That includes growers of color and different brands of color. For the short time I’ve been in the “cannabis game,” you see big money coming into it and how fast it’s becoming corporatized. You see these brands that are targeted toward white, Caucasian people. I just want to have a space for the urban couture brand and build something around that. There are a lot of people in that space, and there are lots of opportunities for people to do stuff there.

Have you thought about also employing folks who have served time for trumped up possession and other cannabis related offenses?

I 100 percent want to do that. Mark was telling me California has certain grants for people who were incarcerated for weed crimes that help those individuals start a business. That’s something not a lot of people know about. I didn’t even know about, but it’s something I will want to put on my platform. 

I know people who have been locked up for marijuana, and I know millions of people have relatives or friends who have been locked up and don’t realize that if they were in a certain position, there’s money, permits and insurance available to you if you apply for it. Unfortunately, that knowledge isn’t circulating in my community like it is in everyone else’s community.

Follow @rexxliferaj, and check out californiapoppy.co for the latest in Raj’s cannabis endeavors.

The post Rexx Life Raj Creates Community Through Music appeared first on High Times.

Glass House Brands Donates $25,000 to The Weldon Project

Today Glass House Brands announced a $25,000 donation to continue its support of The Weldon Project’s ongoing mission to assist individuals incarcerated for nonviolent, cannabis-related offenses. The company also announced that Glass House Brands Co-Founder, Chairman and CEO Kyle Kazan has joined the Board of Directors of The Weldon Project.

The Weldon Project is a nonprofit organization co-founded by former cannabis prisoner Weldon Angelos—dedicated to both ending federal prohibition of cannabis and achieving criminal justice reform for people who are convicted of nonviolent cannabis-related offenses. The Weldon Project is an effort very near and dear to Kazan. 

“From my first meeting with him, I sensed Weldon Angelos is a very special person, driven by an intense personal commitment to right the wrongs of the War on Drugs,” Kazan told High Times. “His own experience as a federal prisoner of the drug war is the flip-side of the same destructive, misguided policy I actively enforced as a police officer in the ’90s. We share a mission to heal the unjust, unequal wounds our country has inflicted on its own citizens for decades, and we also share a view on how to accomplish that.” 

Kazan shares ethical values with the former prisoner—that no one belongs in prison for cannabis-related offenses. He recognizes the path forward can only be achieved in steps, beginning with clemency efforts and policy change.

“The very first step is to make certain that no one, absolutely no one, is incarcerated for possessing a plant,” Kazan said. “And once we have accomplished that, we face the much more challenging task of welcoming and reintegrating these people into society with expungement and wraparound support services for housing and jobs. We are building a regulated cannabis industry in this country, and no one deserves to be a part of it more than those who suffered along the path to its creation. I am proud to have the privilege of working with Weldon, and I am convinced that The Weldon Project will be a powerful force for good in unlocking thousands of jail cells and restoring these peoples lives.”

In the announcement, Angelos explained how a cannabis conviction can ruin the lives of Americans—essentially reducing them to second-class citizens. With Kazan’s appointment to the Board of Directors will help move this agenda forward.

“I’m excited to welcome Kyle to our Board of Directors as his commitment to our cause along with his experience in being a Director for nonprofits will make him a valuable new member for the Weldon Project. Kyle and his team at Glass House have been valuable partners in our ongoing fight to end cannabis incarceration around the country,” Angelos stated. “Individuals convicted of cannabis offenses essentially live as second-class citizens in modern society and are stripped of their abilities to access loans, housing and professional opportunities even after they have served their sentences. We will continue to work with Glass House and our other partners to ensure that the detrimental effects of cannabis prohibition are relics of the past.”

Glass House Brands and The Weldon Project collaborated to push for policy change and clemency programs. Glass House will help to raise funds for The Weldon Project and petition the Biden administration to free all federal nonviolent cannabis prisoners. 

To do this, they will highlight the case of Parker Coleman, who is serving a 60-year federal sentence on a nonviolent cannabis conspiracy conviction. In January, Glass House also issued an open letter to former President Donald J. Trump, urging him to pardon Coleman. The case has gained support from Russ, Tory Lanez, NBA veteran Al Harrington and San Diego Padres pitcher Keone Kela.

The Weldon Project

The project sprung from dire consequences. Salt Lake City, Utah native Weldon Angelos received a mandatory minimum 55-year federal sentence for a nonviolent cannabis-related offense. His case was ignored by the United States Supreme Court, despite ongoing pleas from advocates. His sentence was finally commuted by former President Barack Obama in 2016 after serving 13 years in prison. In 2020, former President Trump granted him full pardon. His conviction’s reversal only happened due to the incessant lobbying from advocates including Snoop Dogg, political analyst Van Jones, Utah Senator Mike Lee and Koch Industries. 

But The Weldon Project’s goal is to extend those freedoms to other prisoners serving hard time for similar nonviolent offenses.

The Weldon Project sent a letter on September 14 to President Joe Biden requesting a full, complete and unconditional pardon to all persons subject to federal criminal or civil enforcement based on nonviolent cannabis offenses. Glass House joined over 150 signatories that supported the letter to the president.

Glass House also produced a live panel discussion on the topic, hosted by cannabis reporter Mona Zhang and featuring Killer Mike, Angelos and Kazan, as well as rapper Ralo, who joined the conversation remotely from Clayton County Detention Center in Ashland, Alabama. Ralo is currently serving time for a nonviolent cannabis offense. 

The post Glass House Brands Donates $25,000 to The Weldon Project appeared first on High Times.