Escritor y Juez de Hachís: Hablamos con Jimi Devine sobre Genéticas de Cannabis y Dispensarios en California

Nota por Nicolás José Rodríguez publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

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Jimi Devine nació en Lynn, Massachusetts, es licenciado en periodismo y desde 2009 trabaja en la industria del cannabis en California, como redactor y como colaborador de medios con renombre mundial como son el San Francisco Chronicle, The Boston Globe, High Times, Village Voice, LA Weekly  y Leafly, desde donde escribe sobre productos y políticas de cannabis.

Además, Jimi es un crítico de cannabis y ha participado como jurado en copas cannábicas como la Emerald Cup, para él, “la Copa del Mundo del Cannabis”. Con una prosa estilizada, entrega en sus columnas una descripción comprensiva de las distintas expresiones genéticas y sabores que adquiere el cannabis bajo distintas condiciones de cultivo.

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Encuentra en la química, la política, la economía, las artes culinarias, y la literatura, las palabras y los conceptos que clarifican la complejidad del cannabis y de su industria. En su haber, se encuentran entrevistas a bancos que han hecho historia con la creación de genéticas como Cookies, Gelato, Bruce Banner, Zkilltez, Skywalker, Chemdawg, entre muchas otras más.

Jimi Devine, de costa a costa: haciendo pie en la industria del cannabis

Jimi puso un pie en la industria a los diecinueve años, en 2005, mientras trabajaba con estudiantes con condenas por drogas que habían perdido su ayuda financiera para la universidad.

“Estaba en New Hampshire, en la Universidad. Me uní a un club de cannabis y me invitaron a ir a una conferencia sobre políticas de drogas en Canadá, donde los anfitriones nos dieron una onza de marihuana diciendo, ‘hey, gracias por venir’”.

En ese momento de su vida Jimi se planteó su destino, “es por aquí, este es mi camino, hay marijuana por todas partes, ¡lo descubrí!”, se dijo a sí mismo.

Después de graduarse, Jimi tuvo un par de pasantías en Washington D.C. “Me pasaba el día en la oficina con los proyectos de legalización y luego, por la noche, hacía calzones para conseguir dinero para la cerveza. Era fantástico”.

Sin embargo, sintió que su lugar era otro. Buscó trabajo en California y así consiguió entrar en uno de los dispensarios más antiguos del país: CBCB.

Jimi, pausa y pide pasar un aviso antes de continuar. No se olvida de quienes le dieron una primera oportunidad y lanza: “Amigxs en Latinoamérica, vengan a CBCB en Berkeley, Los Ángeles, California”.

jimi devine

Actualmente, Jimi divide su tiempo entre CBCB y el periodismo. Por eso puede hablar de cannabis del modo en que lo hace. Pasa sus días entre lo que él denomina “el producto” (flores de cannabis secas, concentrados de todo tipo, vapeadores, comestibles con cannabis, etc.)

“Veo lo que la gente quiere y no quiere. No soy esa persona que se gasta u$s 5000 al mes para probarlo todo y publicarlo en el periódico”.

Ya en California, en 2014, Jimi tuvo la oportunidad de trabajar con David Downes en su podcast, The Hash, vendiendo anuncios publicitarios para ellos.

Un día, le dijeron “Jimmy, tú tienes un título de periodismo. ¿Quieres escribir algo?”

Hoy, con una sonrisa, recuerda: “Era lo único que quería, así que escribí. Ya había publicado en el Boston Globe y en The Hill, pero no era trabajo remunerado. Así que ellos fueron los primeros que me dieron una oportunidad para escribir sobre cannabis”.

Un cumpleaños feliz: El Transbay Challenge II

Entre pitadas de hachís y de flores, Jimi comienza a enrolar un blunt con un lomo de 2 cm.

“Estoy a punto de fumar un poco de Animal Khush de California Artisanal Medicine Camp. Cultivan unas genéticas que son ‘un fuego’. Creo que Anna, su creadora, es una de las mejores cultivadoras del planeta y se especializa en variedades como esta, con notas gaseosas”.

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Jimi tiene acceso constante a las mejores flores y extractos de cannabis del país y, probablemente, del mundo. Tanto es así que, para su último cumpleaños, organizó “un mini concurso de hachís”, al que llamó, Transbay Challenge II, algo así como El Reto de la Bahía, en alusión a la Bahía de San Francisco, un área que, según Jimi, guarda algunos de los mejores extractos y concentrados de cannabis del mundo.

jimi devine

En su segunda edición, el evento contó con un número limitado de entradas y duró todo el día.

“Tuvimos dos categorías de hachís, según el tipo de extracción: con y sin solvente. Los 20 competidores fueron fantásticos y los ganadores son parte de la realeza”, cuenta Jimi.

Y agrega: Organic ‘s Royal Key trajo una fantástica Grape Royale, una genética que se remonta a cultivadores históricos como Mandelbrot, con esos famosos toques púrpura del norte, con un final profundo en nariz. Híper excepcional”.

“Este rosin [señalando un frasco que contiene una suerte de miel pura de abejas] es Yoky, quedó en segundo lugar y deja una sensación súper helada en boca. Tiene un efecto muy potente, es algo único en el mundo”.

A propósito de las notas y propiedades que busca un juez de hachís, Jimi responde sin dudar: “Potencia y un sabor complejo”.

La charla se siente como una visita a un dispensario de cannabis. Jimi ama su trabajo y se nota cuando no huelga en sacar muestras de todo tipo de los cajones de su escritorio.

“Mira, esto es Honey-Strawguava de Hash and Flowers”, dice sosteniendo un frasco con rosin que él describe como “algo fuera de serie”.

“Es de un fenotipo que proviene de Colorado y se caracteriza por terpenos que huelen a plátano y miel. Solo Passion Flower y un par más en el mercado legal, tienen esta genética”.

—¿Cuál es el secreto del hachís único?  ¿Son los terpenos? ¿Es la forma en que se extraen los tricomas (cristales)?

Las flores, el material que uses, tienen que ser un ‘fuego’. Es la base de todo. Y, además, hay una cuestión de viabilidad comercial, que se reduce a la cantidad de hachís real que obtienes de la flor cuando la procesas.

A menudo las empresas se inclinan por cepas como la GMO, porque son las que más hachís entregan. GMO Cookies es una potente variedad de marihuana híbrida, índica dominante, hecha por el cruce de Girl Scout Cookies con Chemdawg. El mayor rendimiento de GMO, que alguien me mencionó este fin de semana, fue como 8%, algo impresionante. Una locura, como cualquier cosa por encima del 3%.

Esto quiere decir que si pongo una libra de flores, obtengo 8% de eso en hachís.

En el mejor de los casos, un hachís de competición, pasó a través de un túnel de crioterapia. Fue cosechado en una nevera criogénica, hasta que algún extractor de clase mundial estaba listo para manejarlo. Eso sucede alrededor del 1% de las veces.

En particular, me gusta el trabajo de The Humboldt Terp Council precisamente por esto, su técnica es impecable.

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Usualmente, el mejor hachís proviene de las flores que marcaron todas las casillas. Otras veces, no. Puede ser que las flores no sean las mejores, pero el hachís que se extrae de ellas, sigue siendo un espectáculo.

Genéticas y Hachís en California

Al conversar sobre genéticas insignia de California en la actualidad, Jimi menciona Cookies“, “Gelato” y “Runtz.

También conocida como “Runtz OG“, la cepa deviene de una cruza entre otras dos: Zkittlez y Gelato y fue un desarrollo del banco de genéticas Ridgeline.

“Conocí Runtz antes de que ganara la Copa Esmeralda en 2019. Me detuve en una pila de frascos apilados. Y dije, ‘oh, estas Runtz son hechas por el tipo que ganó en 2018 con la cepa Green Lantern’. Esto fue media hora antes de que anunciaran el ganador”.

jimi devine

Y advierte que “también hay un montón de cosas falsas por ahí. Conseguir Runtz originales es difícil. La promoción de la genética es una tarea hermosa. Pero es como las formas de gobierno: todas son hermosas, hasta que la gente corrupta se involucra”.

Jimi explica que estas genéticas de fama mundial son lanzadas por los mejores de la escena, quienes buscan subir la barra de esta región cannábica.

Una vez que lo logran, sacan las genéticas de rotación, porque buscan ser pioneros, y enloquecer el genoma para obtener resultados distintos, nuevos sabores, efectos, etc.

—¿Ves que alguna variedad viene con fuerza para los próximos dos años? 

Red Bull. Oh, Dios mío. Es una de las nuevas cepas de Compound’s Genetics. Fui a una cacería de fenotipos con Compound y ‘rompieron’ como treinta frascos del nuevo material. Tenían cinco fenotipos de ella. Y yo estaba como, ¿qué es esto?

Simplemente cambió mi vida. Es el terpeno con aroma a detergente más fuerte que he probado. Y te coloca tanto. Yo tengo una resistencia bastante fuerte. Juzgo campeonatos mundiales de hachís como si nada.

Estaba bien antes de fumar esa cosa. Eso fue lo último que fumé, y eso que yo fumo todo el tiempo. Diez minutos después, estaba en el Uber, tomaba agua y veía flashes de colores. Intenso. 

Este año escuche mucha gente prediciendo que va a haber millones de libras de Ice Cream Cake (una variedad de marihuana indica hecha al cruzar Wedding Cake con Gelato #33). Yo no lo creo. Estas cepas aparecen y la gente hace una locura de dinero. Sucedió con la OG Kush en el 2000, como una década después de que apareciera en Los Ángeles por primera vez, y explotó. Pero también hay una gran rotación.

Cannabis y Biodiversidad

—¿Cómo es la relación entre la biodiversidad por un lado y, por otro lado, con las tendencias que dicta el mercado?

—Biodiversidad en el cannabis. Bueno, realmente esa es una conversación corta: todas las especies de aquí, vienen de Nepal, Afganistán o de una región ecuatorial como Tailandia, México, Colombia y un poco de Sudáfrica.

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—¿Pero ves la asistencia del mercado para producir ciertos tipos de genéticas?

—Sí, que florezcan rápidamente y que sean potentes.

—Ok, y en ese proceso, en que el mercado estrecha el genoma, pueden perderse algunas variedades del cannabis que quedan sin explorar?

—Mira, si tú dices ‘vamos a cultivar lo que sea de modo amateur’, tendrás  un montón de flores mediocres, seguramente. Pero a un nivel profesional, los cuellos de botella del genoma, como tú le dices, también produce una altísima calidad. Me planteas una conversación mixta, tocar el genoma no quiere decir que se termine la biodiversidad.

Hay compensaciones que tienes que tener en cuenta. Por ejemplo, uno negocia, gana y pierde propiedades en el proceso de tratar de sacar un terpeno con un aroma específico, de una genética específica, como puede ser una Gelato #16.

Siempre puedes reducir el genoma, pero eso no significa que otra gente no expanda el genoma. Si el cannabis no fuera ilegal, habría más gente cultivando plantas locas en su patio trasero y eso no sería un problema tan grande.

Pero, en este ambiente con muchas licencias, ¿cuánta gente no puede cultivar en su casa? Estas variables externas también restringen el genoma. En general, si el genoma del cannabis está compartimentado no significa que no pueda ser diversificado. Pero, ya sabes, cultivar la mejor marihuana, con sabores y aromas complejos para competir, es posible que no ayude a ello.

Mega granjas y productores artesanales de cannabis en California

Jimi estuvo ahí cuando el cannabis se legalizó en California y recuerda vivamente la evolución de la industria en los últimos diez años.

“Antes de la legalización. Era todo ‘under’. No es que le faltara stock a los clubes, sólo que había falta de claridad en la legislación y abundaban lagunas en el derecho que no habían sido previstas por los reguladores”.

Jimi recuerda escenas previas a la regulación del uso adulto, que pueden observarse hoy también en Latinoamérica.

“Los policías se presentaban, con una carpeta con reglas resaltadas con marcador flúor y  los cultivadores tenían las licencias médicas colgadas en la puerta de la granja. Con licencia o sin licencia, un montón de gente fue arrestada por los vacíos legales, previos a la legalización del uso adulto, en 2016″.

A partir de 2010, Jimi observa un cambio en la escena del cannabis en California, de la mano de la apertura de dispensarios como Harborside y Sparc, “grandes, brillantes y abiertos, ofrecían un servicio y una experiencia de consumo, además de cannabis. En ese momento, Spark fue considerado como el primero de su tipo. Cuando abrió, dijimos, ‘ok, esto es algo nuevo en la escena californiana’”.

En sus crónicas, Jimi cubre la realidad de los pequeños productores de cannabis del Triángulo Esmeralda, al norte del estado de California y de las mega granjas de la región del Valle Central. En efecto, dos imágenes de una misma industria.

Si bien está feliz por la legalización de 2016, confiesa que esperaba que la barrera para entrar al mercado no fuera tan alta como lo es en la actualidad. Según Jimi, los requisitos, los impuestos y los costos de las licencias bloquean el progreso de los pequeños productores al norte de California.

De todos modos, cree que “una vez que EE.UU. sea un mercado gigante de cannabis, habrá mucho espacio para las empresas familiares, porque la gente va a saber la diferencia entre una empresa familiar y una empresa que arroja miles de libras al mes”.

Jimi avizora un mercado del cannabis basado en dos métodos de cultivo: indoor, (apuntando a nichos exclusivos del mercado), y deprivación de luz o “deps”, que permiten acortar el tiempo de cultivo, para el mercado masivo. Lo cual, según él, “no significa que las empresas familiares no puedan obtener una parte del pastel”.

Devine cree que el futuro de las empresas familiares de cannabis no dependerá tanto del acceso a tecnología, sino, más bien, del acceso a la tierra y de la limitada escala productiva que pueden alcanzar, al estar rodeados de parques nacionales.

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“A diferencia de las mega granjas en el desierto prístino del Valle Central, ya que allí tienen polvo, hace mucho calor. Tienen un montón de otras mierdas con las que lidiar. Pero tienen esta gran área plana que pueden cargar con infinidad de plantas. Es muy difícil apreciar la escala de estas mega granjas de cannabis en California”.

El Planteo responde: Jimi Devine edition

Le pedimos a nuestra comunidad que nos acerquen preguntas para Jimi vía Instagram y estas son algunas de las inquietudes que nos llegaron:

—¿Cuál es la historia detrás de la genética Girl Scout Cookies (GSC)?

—Es una genética originaria de San Francisco, refinada por gente como Kenny Powers, en lo alto del árbol genealógico de los cultivadores que empezaron antes del 2000.

La cepa O.G. Kush gobernó el mundo desde 1996 hasta que aparecieron las Cookies. Fue lo suficientemente buena para bajar a la O.G. del podio por un tiempo, hasta que llegó Gelato.

Gelato ganó la cepa del año, dos veces en 2014 y en 2018. No hay ninguna otra cepa que haya hecho eso en la década de 2010. Por supuesto, puedes volver a épocas menos competitivas, como en los años 2000 y asombrarte por qué Superman O.G. ganó tres años seguidos, pero estamos hablando del presente.

En la zona de la bahía, los terpenos con notas de caramelo, jarabe de maple y algodón de azúcar, son únicos y, por eso, estas son cepas famosas a nivel internacional. Es un perfil de sabor completamente diferente, una verdadera marca de la región. 

—¿Cuál es tu variedad de cannabis favorita para infusionar alimentos?

—Honestamente, una vez que llega a tu hígado, es todo lo mismo. No tengo una preferencia. La mayoría de las etiquetas de los comestibles con cannabis son sólo para que te sientas cómodo al comprarlos. No hay ninguna regulación de la FDA para detenerlos. Déjame aclarar eso. Existen comestibles de una cepa específica. Pero eso no significa que el aceite sea sativa o índica. Cuando lo tomas, es todo lo mismo.

—¿Qué genética vez que tenga una fuerte resistencia a las plagas?

—Cualquier cosa criada en la costa de Mendocino será más resistente al moho. Allí hay niebla todo el tiempo. Así que las cepas criadas para la costa en el Triángulo Esmeralda, son capaces de soportar un poco más. Esa fue una de las razones por las que la Royal Kush se hizo tan famosa en primer lugar porque le fue bien en la costa.

—Si la gente visita Los Ángeles, ¿dónde deberían ir a comprar cannabis de clase mundial?

—Honestamente, las mejores flores y extractos están muchas veces en los mismos lugares en L.A. Vayan a Jungle Boys, Cookies o Green Dragon. Pero, personalmente, creo que la gente debería buscar por sí misma, tomarse su tiempo para contactar con la gente que elabora el mejor producto. Envíales un correo electrónico y pregúntales dónde puedes encontrarlo.

Pregunta a los campeones del mundo. Invierte tu tiempo en esto, antes de venir a Los Ángeles. No hay recetas para encontrar lo mejor. La clave es educarse y aprender de los demás.

Si vienes a la caza de hachís de ultra-élite, pregunta a la gente que lo hace dónde comprarlo, porque a veces sólo trabajan con un par de tiendas. Por ejemplo, el mejor chocolate de California sólo está disponible en seis tiendas. Ganaron tres de los diez primeros puestos en la Emerald Cup: Buddy’s Chocolate House.

Sabes, tu pregunta suena a “dame una lista. Sólo dime dónde ir”. Pero no es tan fácil.

Supongo que muchos turistas tienen tiempo limitado. Pero eso no importa. Si realmente quieren encontrar lo mejor, vayan a esos lugares. Y si son adultos mayores o tienen movilidad reducida, y no quieren ir a un dispensario, Hyper Wolf es probablemente el mejor servicio de entrega de productos exóticos de cannabis a domicilio.

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—¿Y si quieren contactar contigo en Instagram?

—¡Disparen sus DMs, respondo a todo el mundo!

—¿Qué tienes planeado para el futuro?

—Ahora mismo estoy redactando un informe sobre los cultivos con deprivación de luz en los distintos condados de California, una técnica que le permite a los cultivadores tener varias cosechas al año. Ya hice Mendocino y Humboldt. Y voy a hacer la región de Sierra Nevada. Al mismo tiempo, estoy trabajando en rondas de hachís para Leafly.

Y luego voy a hacer otro desafío Transbay en unos meses. Desafío Transbay III, el condado de Sacramento contra la Bahía de San Francisco. Va a ser principalmente un concurso de flores y será en Isleton, California, entre Sacramento y la Bahía.

Fotos cortesía de Jimi Devine.

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Most Affected: Seven Years After Leaving The Game, Community Leader Anthony Alegrete Gets Snagged

Authorities will get you, even if you’ve been out of the game for years. That was the case of Anthony Alegrete, who served 24 months in federal prison and an additional 24 months of house arrest for his involvement in a cannabis operation. The bust ensnared scores of other individuals, including Evelyn LaChappelle and Anthony’s good friend Corvain Cooper. The latter would be sentenced to life on a third-strike drug charge.

Old charges coming back hurt that much more for Alegrete and his wife, Loriel. Anthony was in college. The two had built a successful local charitable endeavor in the Las Vegas area. Making matters worse, their third child, and first daughter, was on the way. 

Once out, Alegrete was determined to not only rebuild his own life but get Corvain home so that the two could further give back to the community.

Years Removed With A New Life, The Feds Come Calling

Alegrete and Cooper have been friends for nearly 30 years. Meeting at Hollywood High School in Los Angeles in 1994, the two had a tight bond. But by 2005, they began amicably heading in different directions as their careers blossomed post-cannabis sales. By 2008, the two hadn’t interacted much for years, with Cooper owning a fashion store, while Alegrete moved to Las Vegas and enrolled at the University of Nevada, Las Vegas.

Photo Credit: Emily Eizen

Like Cooper, the Alegretes also focused on community efforts. They created a charitable program for the city aimed at combating childhood obesity, Jump For Joy.

“After getting in trouble so much in my younger years and moving to Vegas, I gave myself a life sentence to community service,” he stated.

Within months, the program boasted hundreds of campers. Two years later, it boasted three to 4,000 attendees. The program would work with schools and organizations like the YMCA and Boys & Girls Club of America. With school and the program thriving, Alegrete found his path, dedicating his skills to community service.

Then, his past came back in the form of federal agents.

Charges Emerge Seven Years Later

Seven years removed from any illicit cannabis activity, Alegrete was stunned to see he was in the crosshairs of the law once again. In previous experiences, he had been convicted on operation-related charges. In one instance, he was sentenced for giving an ID to someone caught selling cannabis. Another charge stemmed from handling cannabis funds. He thought he had paid for his crimes. 

Alegrete wasn’t facing a mandatory life sentence for a third-strike offense like Cooper, whose three charges stemmed directly from drug charges. Not facing a mandatory life sentence, coupled with his ongoing schooling and community service, allowed Alegrete to earn a softer punishment than what he might have been given. He credits the outpouring of support he received from the community.

He recalled a procedural hearing, typically taking 15 minutes, became a “four-hour miniature trial about my character and the man I’d become post-crime.” He added, “I had people fly out. I had doctors and Ph.D. professors… fly out to speak about my character because I had been such a changed individual.” In the end, he said prosecutors portrayed him as a villain.

The courts would delay his sentencing for two years so he could finish college. Instead of taking the next steps in his career after graduating, the Outstanding Student Graduate award winner would serve two years in prison.

Anthony Alegrete
Photo Credit: Emily Eizen

Prison certainly tested both Anthony and Loriel. He would do his best to continue educating himself, reading frequently. Some favorites included Nelson Mandela’s Long Walk to Freedom and all of Malcolm Gladwell’s works. The book to make the most impact was Gregory David Robert’s 2003 novel Shantaram, the story of an escaped Australian convict who lives in the slums of India where he provides free healthcare to the community while also continuing in illicit operations like the mafia.

While Anthony waited for freedom, Loriel served as the sole provider for herself and their three children. She was experienced in such a predicament. At 13, she provided a similar role to her family when her brother was arrested and tried.

While challenging, the two remained together. “She really stayed down, man,” Anthony said of Loriel, calling her a beautiful woman. “It’s my duty, no matter what, even if we broke up, to always make sure that she’s taken care of,” he said.

On May 14, 2015, Anthony received his release from prison.

A Return To Giving Back To The Community

Alegrete spent the next two years rebuilding what he lost. That included reestablishing his reputation, career and finances. Post-prison, he didn’t want to become a grunt. He wanted to thrive once again. He first landed a position with a logistics company, where he received equity while handling 1,500 deliveries every day. “I learned the logistics business, then I was slowly getting back into the entrepreneurial spirits,” he recalled.

The shared legal experience with Cooper reinvigorated their friendship. Once released, Alegrete would have regular calls with Cooper while he served his life sentence. The two talked like old friends while also thinking about how Cooper could earn his release. Those conversations eventually led to forming a social impact brand aimed at advocating for people like them in the system. The endeavor would also strive to ensure that kids don’t follow their path. They eventually settled on 40 Tons as a name, recognizing the amount of cannabis authorities allege Cooper had trafficked.

“We learned our lesson,” said Alegrete. “We wanna stop the next Corvain Cooper from going down that path,” he said. While educating kids, the endeavor also aims to provide support for prisoners through financial donations, scholarships, career fairs and other means of support.

Cooper had begun to garner significant support from various advocates and cannabis prisoner rights groups by this time. After he connected the groups to Alegrete, a unified effort began to take shape.

The Alegretes would launch 40 Tons to ensure Cooper would not harm his current standing by associating with a cannabis operation. Part of the company’s commitment to criminal justice is its line of shirts featuring past and current prisoners, including Cooper. All of the proceeds from the sales of prisoner-centric shirts go directly towards the featured prisoner.

On January 20, 2021, Cooper received clemency from then-President Trump. Upon his return, Cooper joined 40 Tons as an advocate and brand ambassador. Cooper does not have any involvement in the company’s cannabis or accessories line, per his sentencing conditions. He focuses on advocacy and the company’s clothing options.

40 Tons is now starting to become profitable. At the same time, the Alegretes continue to advocate for the release of nonviolent cannabis offenders. A primary focus is stopping recidivism, prisoners reoffending post-release. An upcoming career fair aims to help with resumes, obtain a career in the field, while also assisting offenders obtain their record expungement. The Alegretes hope their efforts are just one of many that help provides more resources to prisoners and families affected by the prison system.

Today, Alegrete considers himself “The type of citizen that our government would want.” He calls himself a contributor, noting his investments in the community while abiding by the laws as a tax-paying citizen.

“I had to go through the fire to come out the other side,” he said.

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Cannabis Student Organizations 1: Canadian Students for Sensible Drug Policy

Resources for students interested in harm reduction methodologies can take note from those at the frontlines. Those students taking time out of their prime years of life to make society more civilized. Many student groups exist and some national student organizations exist. One of those is the Canadian Students for Sensible Drug Policy or CSSDP.* […]

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Esoterismo, Ciencias Sociales y Plantas Mágicas con Lu Gaitán

Nota por Lola Sasturain publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

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“No sé bien cómo pasó” es lo primero que dice Lu Gaitán, porteña, licenciada en ciencia política, astróloga, creadora de contenido y autora de dos libros, al ser consultada sobre cómo llegó al lugar en donde está.

Hoy es una de las principales divulgadoras -y una de las figuras más queridas por la comunidad- de una astrología que busca correr el foco de lo individual para centrarse en la conexión de los seres humanos entre sí, con su tiempo y con la naturaleza, con un lenguaje simple y sin pretensiones, descartando predicciones, fórmulas mágicas y estéticas brujeriles artificiosas. Una astrología “con los pies en la tierra”.

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Su background en ciencias sociales la convierte en un personaje muy particular dentro del mapa esotérico: condición que la hizo ganar la simpatía y el respeto de muchas personas que no se interesaban previamente del lenguaje astrológico por su condición de mágico y arbitrario.

Pero, obviamente, no está exenta de críticas y cuestionamientos, a los que ella intenta responder desde su visión integradora. Para ella, mirar el mundo a través de un cristal astrológico de ninguna manera significa negar cómo las condiciones materiales son aquellas que moldean la existencia humana. Tiene más que ver con darles un marco.

Gaitán es también una eterna aprendiz: es estudiosa y una acérrima defensora de las plantas sagradas y medicinales. Y hoy en día está formándose en filosofía junto al profesor Pablo Farneda.

Desde su visión multidisciplinaria, esta joven estrella de la astrología tiene mucho para reflexionar sobre las grandes luchas de nuestro tiempo, sobre nuestra relación -tanto personal como social- con las sustancias psicoactivas, sobre los aparatos de producción de conocimiento, religión y sobre la permanente tensión que significa vivir con un pie en la Tierra y otro en el cielo.

El viaje astral de Lu Gaitán

Gaitán, hoy con 35 años que aparentan ser varios menos, entró a la astrología de lleno cuando corría el año 2009 y estaba terminando la carrera de ciencia política. 

Atravesaba un período de crisis: salía de una relación de pareja abusiva, y corría un contexto sociopolítico en donde le costaba encontrar lugar para llevar sus intereses por la carrera que había estudiado a un plano laboral. Le interesaban la filosofía política y la ecología: dos ramas que pocas implicancias prácticas tenían en aquel entonces.

Buscando respuestas comenzó un proceso terapéutico con un astrólogo que también es sociólogo, y que le hizo conocer la disciplina desde otro lugar. Al conectar con esa astrología (según la llama ella) más power, decidió comenzar a estudiarla y tomársela enserio. 

Ese fue el primer paso de su recorrido esotérico, que la llevó a practicar yoga, interesarse por otros lenguajes y prácticas ancestrales y cambiar su alimentación a una vegana.

Allá por 2015, entre #NiunaMenos y los reclamos por el aborto legal, Gaitán comenzó su proceso de reencuentro con las ciencias sociales. Finalmente la sociedad reclamaba por una política que incluyera esas cuestiones que siempre la habían interpelado.

“Ahí empecé a ensayar algún tipo de síntesis entre estas dos búsquedas, pero fue un recorrido bastante largo con varios momentos muy incómodos”, cuenta. Y no es de extrañar viniendo de un ecosistema académico tradicional que, a priori, rechaza paradigmáticamente a la astrología como campo de conocimiento válido. En su momento, sus amigues, la mayoría de ese palo, estaban completamente desconcertadxs: pensaban que estaba loca.

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Empezó subiendo contenido astrológico a Facebook allá por 2016, luego se mudó a instagram y afinó su propuesta: astrología, feminismo, ambientalismo y conciencia social. “Me ayudó mucho, pero también no, porque perdí muchos seguidores, al ponerme a hablar de feminismo y procesos colectivos”, ríe. 

Luego llegaron lxs seguidores, dos libros editados por Editorial Planeta (Alumbra la Luna y Asuntos de Venus) y los podcasts, que acompañaron a innumerables oyentes en pandemia, “Bruji Pop” y “Lucía y sus Gemelas”.

Magia ¿versus? ciencia

Al fin y al cabo, la motivación detrás de estudiar ciencias sociales o astrología puede no ser tan distinta: las preguntas por el ser, el inconformismo, una necesidad de comprender por qué hacemos lo que hacemos y porqué pasa lo que pasa. ¿Pero cómo coexisten estas miradas?  

La pretensión de que ambas se excluyen mutuamente parte del asumir que la astrología se pretende ciencia o de querer encajar su lenguaje dentro del método científico. Y no es así.  “En astrología estamos pivoteando entre identificar lo común, definir estereotipos y, además, lo absolutamente disruptivo. Por eso la astrología no es ciencia”, asegura Gaitán. 

“Pero es interesante ver cómo la ven otras culturas. Por ejemplo, en India es ciencia. Y para muchas culturas ancestrales también, estaba muy ligada a la astronomía. Pero dentro de nuestro marco actual no podemos definirla así. Me parece que es correcto, según el tipo de respuestas que puede darnos, pensarla como un lenguaje simbólico o como un arte interpretativo”.

La astróloga no cree necesario aclarar que abraza el discurso científico. Hoy en día, “esoterismo versus ciencia” le parece una grieta innecesaria “entre tantas otras que tenemos”. Y asegura: “Por ser astróloga no voy a dejar de estudiar la lucha de clases o de darme una vacuna”.

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La astrología, cuenta, no puede ni debe darnos certezas sobre la vida, sobre nuestra personalidad o sobre lo que nos va a pasar. Pero, entonces: ¿qué puede tener de rico, de valioso o siquiera de válido, un conocimiento que no aporta certezas en un mundo que se cae a pedazos?

“Creo que, más que nada en este momento, la astrología nos recuerda que los seres humanos estamos conectados no solo a otros seres humanos sino a los animales, a las plantas, al cielo. Eso es un montón para nuestra cultura positivista y capitalista. Creo que ese es el mayor aporte de la astrología en este contexto: y si bien puede llevar a algunas personas a un lugar muy narciso, de yo y mi personalidad y mi carta natal, su potencia está en la de ocupar un lugar de muchísima humildad en este cosmos en el que vivimos. La conciencia de ser parte de un sistema”.

Pero también reconoce y lamenta que esta mirada que piensa a la astrología y a las ciencias sociales como universos excluyentes es compartida por muchxs colegas esotéricos. Es crítica de las tendencias “apolíticas” de gran parte de la comunidad astrológica.  

“Con las ciencias sociales en sí es una conexión que todavía no está muy investigada ni explorada y, de hecho, muchxs de mis grandes maestres son muy reacios a tener un posicionamiento político o definirse por una ideología. Por supuesto que eso de por sí es un posicionamiento político, pero hay una pretensión de neutralidad por parte de mucha gente que se dedica a la astrología”, dice. 

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La astróloga cree que se está haciendo necesaria una profundización en la relación entre astrología y ciencias sociales. Y afirma que cada vez hay más politólogos, sociólogos, antropólogos y hasta economistas que estudian la astrología y que buscan ensamblar estos dos tipos de saberes. Cada evento, dice, puede ser analizado de múltiples maneras, de diferentes estructuras de conocimiento que funcionan en paralelo y no necesariamente se excluyen o se anulan entre sí. 

Hoy: urano en tauro

Según identifica, esta tendencia narcisista de considerar a la astrología como un lenguaje que le habla al individuo y sobre el individuo es algo del último siglo. “En la década del 70, la astrología se comenzó a nutrir mucho del psicoanálisis freudiano y de la idea de los Arquetipos de Jung”, dice. Ese fue el momento, según cree Gaitán, donde se popularizó una astrología de individuos y la figura del astrólogx como terapeuta. 

Pero a ella le interesa este conocimiento aplicado a lo colectivo: la astrología explica burdamente como para que cualquiera pueda entenderlo, marca porciones de tiempo, períodos, ciclos que atraviesa la humanidad entera.

Y habla de hoy: “Podemos decir, ‘urano en tauro’ o ‘la crisis ecológica y la potencia de los feminismos’, pero urano en tauro no causa la crisis ecológica ni tampoco es quién le da espacio a los feminismos. No hablamos de causa y consecuencia, ni hablamos de la fuerza de gravedad ni tampoco estamos hablando realmente del cielo, porque lo que hacemos es una representación del cielo. Estamos hablando de un tiempo: urano en tauro, que empezó en 2018”.

Y continúa:  “Entonces, en el tránsito de urano (la ciencia y también las revoluciones, las redes, lo colectivo) por tauro (la naturaleza, lo material, lo sensorial) va a ganar más fuerza la cuestión ambiental, el veganismo, el antiespecismo, la agroecología. Luchas de la naturaleza y el cuerpo: ‘mi cuerpo mi decisión’, la lucha por el aborto legal, o por los derechos de las trabajadoras sexuales. La digitalización del dinero. La virtualidad del trabajo”, enumera. “Urano en tauro es como una luz sobre un escenario”, ejemplifica. 

Astrología, ciencias y patriarcado

¿Por qué cree que la astrología prendió tanto, en un mundo tan reticente a lo esotérico?

La especialista cree que, dentro del mundo del esoterismo, la astrología es el lenguaje más popular o más aceptado por el tipo de organización de sus elementos. Se parece, al menos en su forma, a la ciencia: presenta un mapa, cálculos, efemérides, tránsitos. 

“Es el lenguaje que más se parece a lo que nosotros conocemos como occidentales positivistas. Hay algo en sus narrativas que nos resulta familiar dentro de nuestra cosmovisión”, explica. 

Tal vez, eso es lo que la diferencia de cuestiones como los registros akáshicos o la videncia: tiene, al menos en apariencia, una cualidad “tangible”. Pero para aquellxs que conectan puede ser una puerta de entrada para establecer otro tipo de conexiones con lo intangible, como pueden ser las canalizaciones.

Ésta condición inherente al lenguaje astrológico mismo le dio históricamente a la disciplina, cuenta Gaitán, un lugar dentro de los estudios de la “magia” muy privilegiado y, si se quiere, conservador, poco subersivo. Muy distinto a donde se la inscribe hoy en día. 

Y si hoy se relaciona a la astrología como algo “femenino” (como si fuera posible categorizar tal cosa), Gaitán destaca que no siempre fue así. “Históricamente, fue una disciplina de hombres. Primero porque aquellos que sabían astrología eran los que sabían leer y escribir y tenían que hacer cálculos complejos, un conocimiento que las mujeres no teníamos habilitado”, explica.

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Las “brujas” del pasado no tenían casi relación con la astrología: tenían más que ver con el tarot, la lectura de manos, los hechizos con plantas, el culto a la naturaleza, las experiencias sexuales más orgiásticas. Lo explica: “La astrología era cosa de varones privilegiados, que en esas sociedades patriarcales estaban tomando decisiones al lado de los líderes”. 

Lu Gaitán asegura que, si bien nunca hubieron tantas astrólogas mujeres como ahora, el patriarcado de la astrología sigue operando. Y ejemplifica: muchas astrólogas se dedican a investigar la parte emocional, mientras que los varones se suelen dedicar a cuestiones más técnicas o saberes de astrología mundana, como se llama a la astrología de procesos colectivos. En las escuelas de astrología, también identifica, se da mucho el caso de profesores hombres frente a un curso con gran mayoría de femenidades. “Y muchas mujeres en el marco de la consulta pero los congresos llenos de hombres”, ríe.

También, destaca, el sezgo patriarcal y heteronormativo de muchas interpretaciones, muchas veces atadas también a los mismos sezgos dentro del psicoanálisis. “Sí, hablaban de una época, es rico pero esa época ya no es la nuestra, y esas interpretaciones patriarcales como por ejemplo ‘Saturno es el padre’ son sólo una de las tantas interpretaciones posibles”, dice.

Brujxs

La figura de las brujas fue muy recuperada los últimos años por ciertos sectores del feminismo. Como símbolo de la opresión y la violencia patriarcal sobre las mujeres, como reivindicación de aquellas que murieron en vano y como una manera de hacerse cargo, pero también asumiéndose como portadoras de una fuerza, un saber ancestral, “inherentemente femenino”. Una condición de mágicas, de conectadas con lo sutil, para la que pareciera ser una condición necesaria y suficiente portar útero.

No es difícil entender por qué esta recuperación, al menos en ese sentido, es polémica y  muy cuestionada por los sectores más científicos del feminismo que, a su vez, rechazan nociones biologicistas. Desde discursos como este, es muy fácil caer en argumentos transfóbicos.

La astróloga señala que en Europa, previas a las culturas patriarcales, eran las culturas matrifocales. Culturas que solían adorar a diosas mujeres -entre ellas a la “gran madre”, que otorgaba y nutría con su cuerpo- donde las mujeres tenían un lugar relevante en lo público y podían vivir su deseo. “Eso luego fue barrido y dio paso a las mitologías patriarcales como son la griega y la romana -las dos muy vinculadas a la astrología que conocemos-, para luego dar paso al catolicismo y, ahí, las figuras mujeres comenzaron a ocupar lugares subalternos o directamente de sometimiento”. En estas mitologías, dice, las diosas mujeres están sometidas, están sufriendo o están excluidas, como por ejemplo Artemisa o Diana, la diosa de la caza, que es poderosa y libre pero vive en el bosque.

Por eso, Gaitán cree que es posible hacer una reivindicación de la bruja sin reducirla a cuestiones anatómicas o biologicistas. “La caza de brujas, así como la persecución a todos los cultos paganos, comenzó con el inicio del capitalismo. Las mujeres fueron las principales perseguidas, pero también se persiguió a lo que hoy llamaríamos maricas, a travestis. Y, para mí, eso es muy interesante de observar. El feminismo tiene que ir sí o sí junto al colectivo LGBTTQ+, son luchas necesariamente entramadas”, describe.

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Gaitán se dedicó en profundidad a estudiar el ciclo menstrual y su conexión con el ciclo de la luna. Pero sabe que un útero no te hace mujer, ni te hace esotéricx.

“Sí creo que hay algo de lo uterino y del ciclo menstrual que nos conecta a la naturaleza y con el cielo, simplifica esa conexión. Un lado brujx muy desarrollado, o muy potencialmente desarrollado, si se quiere. Pero, en esta cultura y en el año 2021, eso no es lineal. Te vas a encontrar con varones con un lado esotérico muy desarrollado y mujeres puramente racionalistas y cientificistas”, comenta. “Entre mujeres y disidencias sexuales y esoterismo hay una conexión y no la hay”, ríe. “La hubo, desde ya, cuando nos perseguían. Pero es mucho más complejo”.

Y se lamenta: “En el esoterismo hay muchx terf (sigla para ‘feminista radical trans excluyente’) que tal vez no se dice terf abiertamente, pero que tiene y sostiene ese discurso. Cuando entrás en el terreno de hablar de menstruación, ahí saltan todas las terf esotéricas que están al acecho”.

Pero entiende que tanto las ciencias como la política y los terrenos más “duros” fueron históricamente negados a las mujeres y que, ahora, la lucha pasa por la recuperación de esos espacios. “Muchas mujeres feministas sienten que el esoterismo las coloca en el lugar del misticismo, y no es así”. Y hace énfasis en un detalle interesante: las tan famosas “brujas” eran protocientíficas. Usaban plantas medicinales, hacían abortos y eran parteras.

Plantas para el cuerpo y el espíritu

Las plantas medicinales son fundamentales en su vida y otro campo de estudio al que se dedica.  Entre ellas, por supuesto, incluye al cannabis, pero también a muchas otras, no psicoactivas y de uso extendido: manzanilla, melisa, marcela, diente de león, carqueja y un infinito etcétera. Sobre éstas aprendió junto a Susana Lucyk y Flor Fasanella. 

Las plantas, dice, la ayudan a relajarse, a centrarse, a desintoxicarse: limpian el cuerpo y, también, la intuición, la que ella llama “percepción sutil”.

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“Así que sí a todo lo que sea con plantas, en todo sentido. Comer plantas, fumar plantas, tomar plantas, estar entre las plantas, tener una huerta, tener plantitas… todo lo que sea con plantas va a estar bien”, celebra.

Su gusto por el cannabis viene de mucho antes que su interés por la astrología, el esoterismo y las sabidurías ancestrales, pero en esa etapa de su vida logró conectar de una manera mucho más profunda y trascendente con la planta.

Le reconozco al cannabis que me habilita entrar en mis emociones, algo que no me resulta fácil a priori. Suelo ser más mental, más dura”, explica la astróloga. “Me ha abierto las puertas de la percepción. Medio (Aldous) Huxley como lo digo, pero así lo siento”, asegura. También, en su vida cotidiana, Gaitán es adepta a las microdosis de hongos y las usa cuando se siente muy cansada, estresada o le cuesta enfocarse.

También ha estado en contacto y se ha dedicado a estudiar y a explorar con otras plantas de poderes psicoactivos: la ayahuasca, los hongos, la huachuma y los diversos cactus americanos. 

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Creo que son experiencias muy necesarias para sentir la conexión de todo lo que nos rodea, más allá de la mente. Eso de ‘todos somos uno’ lo percibí gracias a esas plantas. Y cuando me puse a indagar un poco más me di cuenta de que esas percepciones estaban en mí cuando era más chica, sólo que habían quedado tapadas. Porque nuestra cultura y nuestra educación no van en esa línea”, reflexiona.

Pero de todas maneras, asegura:  “No podemos hacer recetas universales y decir que todo el mundo debería tomar ayahuasca. Pero sí creo que hay mucho miedo en relación a las plantas y eso tiene que ver con la prohibición. ¿Cuáles son las plantas o las drogas que están permitidas? ¿Cuáles quedan por fuera de la norma en esta sociedad? Y si vamos a pensar en ‘norma’ y en ‘esta sociedad’, no podemos dejar de pensar en los sectores dominantes. Y ahí los laboratorios ocupan un lugar importante”.  

Estas plantas, considera, abren la conexión con lo trascendente. Y eso es peligroso para el statu quo. “Si nos sentimos conectadxs a un todo y sentimos que todo está vivo, hay un montón de violencias que están naturalizadas que ya no vamos a poder dejarlas pasar”.

Y va más allá:  “Estas son cuestiones que nos recuerdan que no somos máquinas y eso, para nuestro sistema, es terriblemente disidente. A veces tenemos ganas de descansar y no de producir. A veces nos preguntamos por qué y para qué hacemos lo que hacemos. Y vivimos en una sociedad mega bombardeada de deseos prefabricados e ideas de éxito”.

¿Cree que hay algo en el momento astrológico que estamos atravesando que favorezca estas discusiones sobre la legalización del cannabis y la importancia terapéutica de los psicodélicos? “Sí, tauro es la naturaleza y urano es, entre otras cosas, el saber científico. También estamos atravesando un tránsito muy largo de neptuno en piscis que nos trae la reconexión con saberes ancestrales y con el ‘lado mágico’. Estas plantas están ahí, mediando entre lo científico y lo más sutil. Me parece muy necesario”, explica. Y recalca en una obviedad: “Además, ¡los laboratorios usan plantas! Las plantas tienen principios activos. No es que es un delirio que nace de la percepción subjetiva”. 

La astróloga recalca la relación de estas plantas enteógenas con la mitología: son plantas dionisíacas. “Y Dioniso es el que perdió la batalla cultural”, ríe. Dionisio, dice, tiene un lugar marginal en nuestra sociedad, un lugar externo, de otredad. Y enumera lo dionisíaco: las experiencias sexuales múltiples u orgiásticas, las fiestas electrónicas.

Por eso, reivindica -con responsabilidad y cuidado- esas sustancias que abren al amor, la empatía y la sensibilidad. “Yo creo que son la versión sintética de estas plantas que mencionábamos. Pero es algo que nuestro contexto cultural le pone un borde y un marco. Algo que vivís una noche del fin de semana cada tanto, después tenés que volver a tu vida normal”, explica.

Ha probado LSD, éxtasis y MD. Le parecen súper interesantes y valiosas, pero identifica dos problemas: el bajón posterior y la imposibilidad de saber de dónde salen, cómo y con qué se producen. 

“Las plantas, por el contrario, no tienen todos esos efectos adversos. Pero igual cuando abrís mucho esos canales de emocionalidad, aunque sea a través de plantas, después la realidad muchas veces duele. Porque, ¿qué hago con todo esto de lo que me di cuenta?”.

Creer sin reventar

El feminismo vive una constante puja por correr a la religión y la iglesia de la discusión pública. En este contexto, esa simplificación que equipara esoterismo con religión parece apuntar directamente a discursos como el de Gaitán. Pero, ¿es lo mismo ser esotéricx que ser religioso?

La religión tiene inherentemente un componente esotérico: pero el esoterismo no es religión necesariamente. De hecho, puede ser lo contrario.

El camino esotérico puede ser una alternativa para aquellas personas con inquietudes espirituales y preguntas por lo intangible que no se sienten interpeladas por el sistema religioso. Lu Gaitán no se considera una persona religiosa para nada. Identifica a las religiones como instituciones, que marcan un ‘deber ser’, una normativa y una configuración de bien y mal, además de que tienen necesariamente figuras de autoridad. “En cambio, si tomás el esoterismo podés creer en Ganesha, en la Virgen María y en Iemanja. Si sos católico no, es excluyente”, explica. 

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“En la religión, para que haya contacto con lo divino, no basta con la interpretación del ser humano promedio. Tiene que haber una institución, un varón y un deber ser”, define. Para las culturas ancestrales, cuenta, Dios no estaba en las instituciones sino en la naturaleza. “Más Spinoza, pero Spinoza también perdió la batalla: la ganó Descartes”, reflexiona, cruzando nuevamente con otra de las disciplinas que estudia, la filosofía.

Y menciona el ejemplo de Juana de Arco, símbolo y gran referente, prendida fuego condenada bajo varias acusaciones: “Le decían que estaba loca porque hablaba con Dios y ahí volvemos sobre el monopolio de la palabra: solo la iglesia, y los hombres de la iglesia, podían hablar con Dios. También, según nuestras categorías de hoy, podríamos decir que Juana de Arco era no binarie, porque no se vestía ni lucía como se supone que tenían que hacerlo las mujeres. Y, además, la encontraron durmiendo con una mujer. En su figura se cruzan todos los temas”.

Foto por Maruja Caceres, editada en Canva

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Ramita de Bajoneando por Hay: ‘En Argentina, el Debate del Porro ya Logró Barrer a esa Gente que Opina por Opinar’

Nota por Hernán Panessi publicada originalmente en El Planteo. Más artículos por El Planteo en High Times en Español.

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“Yo estaba re frenado”, recuerda Ramiro Terraza, alias Ramita, ni bien abrió Bajoneando por Hay, el canal de YouTube que, por diversos motivos, le cambió la vida. El puntapié inicial lo dio en 2014, pero fue recién en 2017, con un video en el que comparaba a Ugi’s con La Fábrica de Pizza, dos de las pizzerías más populares del país, que pegó el estirón: un, dos, tres, mil, 57.000 suscriptores en un mes.

Bajo nuevos bríos y con el objetivo de sacar un video por semana, Ramita logró en tres meses llevar su contador de followers a 100.000.

Y fue ahí cuando el pibe de zona sur, el que había repartido viandas y sánguches de miga, el que se ganaba la vida vendiendo planes de ahorro y el que tuvo un paso por el mundo de los community managersdejó todo para dedicarse a su proyecto.

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Así, llegaron los hits, el tendal de seguidores, los canjes, los viajes: la maravillosa posibilidad de vivir del contenido propio.

Por caso, hoy es su cumpleaños y Ramita anda lejos. Y como en todos sus cumpleaños, nada por aquí, nada por allá. Ahora me ves, ahora no me ves. Con el propósito de chapear su flamante carnet de Reprocann y esquivarle al bulto de los abrazos y saludos onomásticos, viajó al sur. Solo. Con su cámara. Y porro: el justo, el permitido, el legal.

YouTube, el trabajo

Cuando a sus 20 años renunció a la oficina en la que administraba planes de ahorro (“Ahí aprendí a hablar”) porque le impedían crecer (“Me decían que arriba mío había gente que ‘tenía familia’ y como yo no, entonces no me podían ascender”), Ramita fue haciendo varias cosillas hasta que YouTube se convirtió en una posibilidad.

“Veo YouTube desde 2010 y fui viendo cómo otros, de a poquito, iban dejando sus trabajos”, cuenta.

Y sigue: “Yo fui dejando los laburos como podía. Pensá que el sistema de pago de YouTube tarda, te tienen que dar un código y nadie te explica el caminito”.

Y en la que encontró su yeite, no paró más: los recorridos de gastronomía popular y el lifestyle fueron su fórmula mágica, ungida por una personalidad y una voz (esa voz) que, por alguna razón, acerca. Ramita entroniza la idea del amigo con data y sin tantos protocolos, ese que sabe morfar y comparte lo suyo sin mezquindad.

Por lo demás, con el motor andando, a diferencia de muchos, la pandemia no le aumentó las métricas.

“No quiero decir que vengo esquivando el éxito, pero antes de que arranque la pandemia, venía esquivando ciertos modelos de trabajo. Cierto clickbait, colaboraciones o subirme a trends que hacen que venga gente nueva. Venía cansado de las colaboraciones. Fue reinventarme y mantenerme haciendo contenido para el público que ya tenía”.

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¿Esquivando al éxito? “Yo me fumo dos porros al día”, bromea linkeando con Ricardo Darín y su norte del éxito.

“A veces me dicen que me falta ambición, pero trabajar de comer y fumar porro ya es suficiente. Fumo el porro más rico del país, cultivo, logré cambiar la cámara, vestirme bien… no pienso que pueda haber más. El resto es lujo”, devela.

—¿Cómo te llevás con la exposición?

—Fui descubriendo algunas cosas de la exposición que no me gustan. Sí me gusta que la gente se siente inspirada. Me gusta entretener. Que la gente tenga algo para ver. Que también le sirva para hacer algo. Cuando arranqué, quería hacer una guía para bajonear en distintas zonas.

—¿Y con la idea de ser youtuber?

Yo soy youtuber y lo defiendo a capa y espada. Fue muy bastardeado decir que eras youtuber. Cuando la sociedad se enteró que había plata, que era un trabajo, empezaron a respetarlo. Yo me la banco desde antes. Cambió mucho. Siempre que puedo, trato de deslizarla: soy youtuber.

Por estos días, entre video y video, Ramita incorporó rutinas a su vida cotidiana que oscilan entre el deporte, el trabajo y el porro. “Los voy repartiendo y van variando el orden”, tira. “Si voy a entrenar, no puedo fumar temprano. En mi caso, la paso como el orto”.

La gastronomía por acá y el porro por allá

Con sus contenidos separados, Bajoneando por Hay (gastronomía) y Ramitagram (porro), sabe que, por motivos evidentes, ambos extremos se tocan en un espíritu cannábico que flota a su alrededor como un aura.

Bajonear es el hambre que te da después de fumar, pensé que iba a ser bastante más explícito. De hecho, en algunos videos estoy prácticamente ciego, pero por ahí en otros no, no me fumé ni una seca. Si alguien caza la onda, genial. En muchos videos no fumé porque se torna insostenible la locura cuando vos hacés todo”.

A la sazón, en su cuenta de Instagram comparte el contenido apuntado al lifestyle: rutina diaria, pilchas, consumos culturales, viajes. “Es un tag que afuera de Argentina ya esta re instalado”.

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en Ramitagram, su canal “secundario”, el contenido fue virando a un tono más porrístico: su primera vez con el porro, fumando churro uruguayo, tripeando por Ámsterdam, su debut con las flores. “Tengo todo bien separadito para que no se crucen los públicos y poder seguir monetizando las cosas que hago”.

La formación cannábica (¿qué locura, no?)

“Hablar de formación cannábica es tan futurista que me vuela la cabeza”, arremete Ramita. Entretanto, esa formación fue apareciendo a la par de su carrera como youtuber.

Como muchos, antes de “pegarla”, también compraba flores sin saber de genéticas, ni nada.

De su boca: “Fumaba con amigos que tenían cultivos en exterior. ‘La caganoche’, era el nombre de la genética. Otra era la ‘arruina ensayos’, otra tenía un gustito a limón”.

En tanto, cuando dejó la zona sur del Gran Buenos Aires y se mudó a la Capital Federal, Ramita empezó a codearse con personas con conocimientos en cultivo. “En Capital, solo una vez compré porro feo”.

Al toque, empezó a fumar porro rico con los mejores cultivadores de la ciudad. “Aprendo más cara a cara con la gente que cultiva de hace mucho tiempo que de YouTube o de todo el contenido libre que hay en Internet”.

Y continúa: “Las redes las veo como un lugar para ver contenido, pero los pingos se ven en la cancha. Aunque estemos a pasos de la legalización en Argentina, ciertas cosas se ven en la calle, estando en eventos, cara a cara con gente que cultiva, con las manos en la tierra”.

Su experiencia con el cultivo

Previo a la exposición, Ramita nunca había cultivado. Incluso, le daba “cierta cosa” cultivar. Sin embargo, empezó a hacerlo en 2019, después de la Expo Cannabis Argentina, que organiza la Revista THC.

“Me dio como un marco y me mandé a cultivar. Tenía unos blísteres de una expo uruguaya. Arranqué con una carpita con cuatro plantas y llegué a cortar justo con el aislamiento”, recuerda.

Su tercer cultivo fue con esquejes del Bata Sativa y ahí entendió por qué la gente hace selecciones de genéticas. “Me salieron unos monstruos”.

En la actualidad, ya va por su cuarto cultivo. “Está saliendo hermoso pero no monstruoso. Estoy contento porque es mi cultivo legal, ya que me llegó el registro de Reprocann [el registro para acceder al cultivo controlado de marihuana medicinal]. Y estoy logrando que las plantas lleguen vivas al final. Si todo sale como quiero, voy a pasarme a una carpa más grande”.

Registro del Programa de Cannabis

“Siento que peso 20 kilos menos”, desliza rápidamente Ramita con su autorización de Reprocann en mano.

“Es impensado que pueda tener plantas en mi casa sin el miedo a que un vecino o un boludo al que le caigo mal me pueda denunciar. En mi cabeza estoy convencido que no estoy cometiendo ningún delito. Está muy bueno que exista Reprocann. Me lo imaginaba con el cambio de gobierno. Fui viendo cómo fueron las cosas”.

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Por eso, ahora, Ramita anda tranquilo y, además, encuentra paz y satisfacción en la militancia y activismo de todas las personas, pacientes y consumidores que lograron este objetivo colectivo.

Cuando salió y vi que eran 9 plantas por domicilio dije: ‘está bien’. Las personas que participaron del proyecto son personas que cultivan. Saben que 9 plantas es lo que uno necesita para consumo personal. Por suerte, en este debate, no entró gente que no tiene nada que ver. El debate del porro ya logró barrer a esa gente que opina por opinar, que en Argentina existe muchísimo”, dice.

Su primer viaje con porro (con Reprocann en mano)

Parte de haberse anotado al Reprocann tiene que ver con andar tranquilo por la calle. Incluso, Ramita se la pasa invitando a sus amigos para que se anoten. “Podés caminar por la calle con 40g y un policía no puede decirte nada porque te autoriza el Ministerio de Salud”.

En el momento de la entrevista, Ramita está pululando por Ushuaia grabando videos gastronómicos para Bajoneando por Hay. Y, de paso, fue su excusa para ponerse a prueba: ¿cómo es viajar en avión con porro en Argentina?

Con el objetivo entre ceja y ceja, lo primero que hizo fue conseguir un porro delicioso: “Quería que lo huelas a una cuadra”.

Ni bien pisó el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se dirigió a la primera policía que encontró. A ella le mostró el registro y le notificó que iba a viajar con cannabis.

“Es mi primera vez, ¿cuáles son los pasos para no cagarla?”, le dijo a la autoridad.

Tensión.

El caso de Ramita, que viene acompañando desde su lugar la lucha por el cannabis, no tiene que ver estrictamente con lo medicinal, pero sí con lo terapéutico: el cannabis le ayuda a dormir, a mejorar su humor.

Volvamos. Sigue la tensión.

Ni bien terminó de decir la palabra “marihuana”, la policía le sacó de sus manos el check-in y su documento. “Eso me molestó muchísimo. La verdad es que apuntaría a hacerlo de otra manera, para que el ciudadano se sienta tranquilo y no zarpado”.

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Así, en la puerta de la entrada al Sector C de Ezeiza, Ramita quedó estupefacto y, allí, se dio el siguiente diálogo.

—“¿Puedo ir a preguntar por el check-in?”, consultó Ramita a la oficial.

—“No”, respondió la policía. “Estás retenido”.

ramitagram bajoneando por hay

A los 10 minutos, llegó otro oficial y ambos se pusieron a hablar detrás de una puerta. “Mirá, vamos a agarrar dos testigos porque éste es un procedimiento policial”, le dijeron al youtuber.

Llamaron a dos testigos y, con ellos, llegó otro policía algo más joven. Y, de golpe, se dio la siguiente imagen: tres policías, dos testigos y Ramita charlando de cannabis legal en la puerta de la entrada al Sector C de Ezeiza.

El policía joven lo invitó a escanear sus pertenencias y a pesar la marihuana, para que todo esté en regla. “En Argentina se repite, en cualquier índole que sea, en el sector que sea, que las cosas salen y, después, ‘vamos viendo’. Estuve media hora con dos policías que no tenían ni información ni idea de la ley”, cuenta Ramiro.

En la cabeza de Ramita, un tsunami de imágenes de la serie Alerta Aeropuerto. Sin más, uno de los policías alivió la tensión: “Ya hay un protocolo armado”.

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Allí, hay control, hay una balancita, hay una Moby Dick y hay unos cogollos que desprenden un olor frutal y perfuman la pequeña habitación.

“Bueno, ya está”, le dijeron, después de entregarle las genéticas separaditas. ¿Cuánto duró todo el procedimiento? Unos 40 minutos.

—¿Qué le recomendarías a alguien que tiene que viajar con porro y registro de Reprocann?

—Recomiendo que primero hagan el check-in. Y lo que más recomiendo es que no le digan todo esto al primer policía que se cruzan en la puerta. Es mejor entrar al aeropuerto y averiguar cuál es la oficina policial del aeropuerto.

Así las cosas, después de pasar por todos los controles, la cara de Ramita dibujó una sonrisa de oreja a oreja. Y, sin más, aflojado de tensiones, se compró un pebete de jamón y queso y, con la victoria consumada, se subió al avión pensando que éste, por muchas razones, es un país hermoso.

Fotos cortesía de Ramiro Terraza, AKA Ramitagram

Fotos cortesía de Ramiro Terraza, AKA Ramitagram

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Most Affected: Jonathan Wall Will Serve Nearly Two Years Before His First Day in Court For Cannabis

Jonathan Wall is a living reminder that the War on Drugs continues to snare new individuals in the system with its severe mandatory minimum sentences.

The 26-year-old Maryland native faces a mandatory minimum 10-year sentence over a federal distribution conspiracy charge, with the Feds alleging that Wall was part of an operation running cannabis from Humboldt County, where he lived at the time, to his native Maryland. If he goes to trial and loses, he could face up to life with his conspiracy charge of distributing over 1,000 kilograms of cannabis.

Wall, a first-time offender, is alleged to be the mastermind of the operation between Northern California, including Humboldt County, to his native Maryland. The Fed’s crackdown occurred in April 2019, with Wall in custody since July 2020. His first trial date is nearly a year away in May 2022.

While he waits, the aspiring mainstream cannabis operator attempts to maintain his composure while interned in Baltimore’s Chesapeake Detention Facility, a facility with a penchant for violence and corruption involving inmates and guards. The matters were only made worse by the COVID-19 pandemic.

Courtesy Mitzi Wall

An Unconventional Route Leads To Early Cannabis Realizations for Jonathan Wall

Wall was born in Maryland and raised by his parents. He said they got along fine after adolescence, but had been contentious previously. Wall claimed to have had a bit of an issue with authority, stating that he “saw through the bullshit of society early on.” Happiness for Wall didn’t involve material goods like much of the world around him. Stating that he wanted to push his boundaries to find a sense of wholeness, he pursued an unconventional route.

That route included running away several times as a youth. He recalled the first time he smoked pot while on the run from home, joining a group of migrant crabbing industry workers in the back of their work van. He said everything changed from there. “Cannabis being introduced into my life allowed me to elevate my sense of consciousness and kind of see things in a different light.” Claiming to now see things differently, he said he “saw through the veil of the mundane, everyday reality, and witnessed the human experience as it truly is from a new and fresh perspective.”

Running away from home eventually led to Wall becoming homeless in his teens, turning to friends, and on occasions, public parks and restrooms. The lack of a stable home led to him dropping out of school, taking his GED instead to obtain his degree. Wall said the decision allowed him to pursue an alternate route in life.

He’d spend the next few years working in local restaurants, with cannabis supplementing his income. At 20, he saw an opportunity to enter the emerging California cannabis market in Humboldt County. At the time, California was operating as a medical-only marketplace, adhering to the Proposition 215 regulations and its subsequent reforms. Wall said he wanted to help provide cost-efficient cannabis to medical patients. Income would always be welcomed, but he stated several times throughout the interview with High Times that his prime intention was to give customers medical cannabis access.

Wall saw the lifestyle as a way to gain freedom from a society he felt disenfranchised with. He saw the 2008 economic collapse and subsequent lack of prosecution as a sign that society and the system was broken, with the working class left to serve to the rich. Through cannabis and Northern California, he shared that he “saw this as an opportunity to be entirely autonomous from a system that I saw as broken.”

Jonathan Wall
Courtesy Mitzi Wall

Wall found that autonomy and a community he lacked back at home, save for his skateboarding friends. Wall felt he was contributing to a sustainable and victimless livelihood that helped others while providing him a modest living.

The Northern California community was well aware it still faced potential dangers with violating state and federal laws. However, the Obama years and the Cole Memo gave some a slight sense that the Feds were finally coming around on federal decriminalization and eventual legalization.

Wall said operators in the area remained “naturally paranoid” during the period, still in fear of just one person tipping off the Feds. Still, he said the general consensus was that cannabis prosecution was “a 20th century invention finally existing solely in the past,” which wouldn’t cause the unfortunate damages it had for decades before.

He said sentiments began to change when President Donald Trump appointed two anti-cannabis Attorneys Generals during his term, first Jeff Sessions and then William Barr.

Federal intervention became a reality in 2019. Wall was made aware that he was the subject of a crackdown while on vacation with family in Portugal. It was during this time that he said he became aware of the severity of cannabis charges. “Everybody knows it’s federally illegal, but certainly not to that extent until the find themselves affected first-hand,” he stated.

Wall was worried he wouldn’t be allowed back into America without facing apprehension. After those fears were dashed, he first tried to get his affairs in order, but he found many in his trying opting to “cash-out” rather than support him.

Eventually, around autumn 2019, Wall left the U.S. for Central America. He would stay on the run until July 2020 before turning himself over to Feds at Los Angeles’ LAX airport. He would be shipped across the U.S. via bus and “Con-Air” flights, stopping at various prisons along the way, before reaching his current destination in Maryland. He said the journey is known as “diesel therapy.”

Jonathan wall
Courtesy Mitzi Wall

Wall, A First-Time Offender, Fights The Effects Of Prison, COVID-19

While Wall awaits his hearing on nonviolent federal cannabis charges, he is housed at the Chesapeake Detention Facility in Baltimore. The facility, known for its high level of violence, also endured significant exposure to the COVID-19 virus.

“This is no place you want to be,” said Wall, as he reported that stabbings occur regularly. He noted that one prisoner went so far as to have weaponized milk cartons with bodily waste against guards in an assault.

The experience has certainly created an impact on Wall, like it would almost anyone. He doesn’t consider himself institutionalized, but shared that “staying in a groove is essential to healthy adaptation.” To do so, he exercises regularly, reads often and tries to meditate for at least 20 minutes a day. A profound read has been Murray Rothbard’s The Ethics of Liberty. The book  had a significance in developing his enthusiasm for Libertarianism social and economic structures. He also credited former cannabis convict turned author Richard Stratton for helping with his adjustment. 

Life in the facility worsened when COVID-19 reached the prison, with Wall saying he didn’t know an inmate who didn’t contract the virus. He stated that his symptoms were minimal but remains slightly concerned about possible long-term effects. He alleges that the guards brought in the virus, saying, “It’s the only way it comes in here.” He added that instead of separating infected cellmates from other individuals, the guards would lock the door, not allowing either to leave for days at a time. He called the scenario a nightmare.

Preparing To Fight The Case

Wall waits for his May 2022 first appearance in court. “I will have been incarcerated for 23 months as a legally innocent individual by the time I have my first appearance in court,” said Wall, asking if that timeline adhered to a citizen’s right to a speedy trial.

It is oft-reported that prisoners face harsher sentences if they forgo a plea deal and fight their charges—often forcing many to take a plea regardless or guilt or innocence. Despite the risk, Wall is ready to have his day in court. Whether guilty or innocent, Wall abhors the idea of “surrendering by copping out,” to a plea. He considers doing so accepting defeat. “I’ve known from childhood that these people were wrong,” he said of regulators. He doesn’t believe in fate, but said the case almost feels like something he’s been preparing for some time.

He calls the drug war “the most historically flagrant violation of personal property rights by the state.” Asking who is the government to regulate what a citizen can consume, he added, “especially a natural plant, widely regarded as a holistic medicine.” Wall would later explain that alcohol, pharmaceuticals and shotguns as far more dangerous, readily available legal options.

Wall’s lawyer, Jason Flores-Williams, is a noted activist and is prepared to fight the case.

Flores-Williams isn’t shying away from grand language to drive home his point. “I don’t understand this country’s commitment to ideological necrophilia, the insistence on continuing to have sex with dead ideas,” he said of the ongoing drug war and its effects.

The lawyer added, “I do not intend to live with the distinction of being the last attorney to have his client go to prison for pot.”

Despite the attention being on Wall, he hopes readers understand that he is just one of many continuing to be arrested and forced to serve years, decades for nonviolent cannabis charges. Like himself, many continue to face lengthy prison sentences despite the so-called “Green Rush” of legalization sweeping America.

He believes that without change, others like him will continue to get snared in the system while the powerful continue to escape punishment for the various allegations and crimes. “Are we tired of being lied to, tired of all the lies and the War on Drugs?” Wall asked.

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Legal: La Impactante Serie Web Sobre El Primer País En Legalizar El Cannabis, Uruguay

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Hace unos pocos días, el mundo conoció Legal, una alucinante serie documental enfocada en la industria del cannabis legal en Uruguay.

La temporada 1 de Legal consta de un total de 7 episodios que se estrenarán todos los viernes en el canal de YouTube de El Planteo. Cada uno de ellos retratará a los más importantes referentes de la escena cannábica uruguaya. Así, recorreremos junto a ellxs las distintas etapas de su vida, los rincones que los marcaron y su relación con la planta.

¿Qué está bien y qué está mal?

En Legal, serie documental conducida por Facu Santo Remedio en exclusiva para El Planteo, medio de comunicación enfocado en temáticas verdes y jóvenes como el cannabis, el cáñamo y los psicodélicos, se develan 7 retratos de algunos de los más importantes referentes de la escena cannábica uruguaya. Aquí, se recorren las distintas etapas de su vida, los rincones que los marcaron y su relación con la planta.

Capítulo I: Tincho Tinchín

En el primer capítulo conocemos a Tincho Tinchín, oriundo de Montevideo, criado en Canelones y radicado en Argentina hasta sus 30 años. Allí tuvo su primer contacto con la marihuana a través del famoso “prensado”. Más adelante, Tinchín volvió a su República Oriental para poder cumplir su sueño de formar su primer club cannábico 100% orgánico.

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Otro personaje singular que aparece en este episodio es Miguelito, el ayudante de Tincho, quien se dedica a juntar el pasto y las hojas, ver las plantas, ayudarlo a regar y a lo que sea que necesite. Curiosamente, Miguel probó la marihuana junto a Tincho, hace tan sólo medio año. “Un viejo de 72 años que nunca lo había probado”, relata. Ahora que fuma, Tincho le prepara los porros a Miguel como a él le gusta: suavecito.

El cultivador cuenta su historia: su primera planta, su primer indoor (“ahí se me prendió la curiosidad de saber un poco más a fondo”), quiénes fueron sus maestros y socios a lo largo de su aprendizaje y proyectos, su reubicación en Uruguay y la participación de su familia.

Asimismo, Tinchín nos muestra cómo realiza el cuidado diario de sus plantas y nos explica el motivo detrás de cada paso. También se trata -con hermosas visuales- el tema de las extracciones, que el cultivador considera su “rama” cannábica. Genéticas, gustos y preferencias también son discutidos ampliamente. El show también retrata, deliciosamente, el armado de un blunt barnizado con rosin y “empanado” en hash. Una bomba.

Por último, se habla de leyes, turismo, industria y progreso: “Hay que hacer fuerza entre todos para que esto empiece a cambiar. A los que arrancamos de abajo, pibes así como yo, se nos hace muy difícil”, afirma.

Capítulo II: Damián Larzábal

“Hoy por hoy, la planta es mi vida”, sacude Damián Larzábal, protagonista del segundo episodio de Legal.

Larzábal se crió en el barrio obrero La Teja, en Montevideo. Y, con el tiempo, se convirtió en un empresario cannábico consolidado en Uruguay y en el mundo.

Del barrio de su juventud, Damián cuenta: “En esta esquina donde estamos sentados, donde yo me he criado, antiguamente si te sentabas y te agarraba la policía fumando, te ponían contra la pared y te daban un palazo en las costillas”.

Y continúa: “Por suerte eso ya ha cambiado y hoy estamos sentados aquí, en la esquina de mi casa, fumando porro tranquilos”.

Larzábal emigró a España en el 2001. Ahí, un compañero del taller mecánico en el que trabajaba lo introdujo al universo del cultivo. “Él me enseñó lo que era la marihuana de verdad, porque nosotros lo que conocíamos era el prensado”, recuerda.

Además, en 2010, Damián presenció el boom de los grow shops en España, y conoció Spannabis, la feria de cannabis más grande de Europa. Con toda esa data, el uruguayo se formó para dar el salto.

Mientras, en Latinoamérica, empezó a despertarse la curiosidad por la marihuana. En un rol didáctico, Larzábal enseñaba a hacer abono y fertilizantes vía YouTube y establecía contacto con los aficionados del cono sur enviándoles semillas.

En 2018, de nuevo en Uruguay, fundó Montevideo Indoor Grow Shop en La Teja. En palabras del empresario: “No solamente es un grow shop. Es un estudio donde pudimos integrar peluqueros, barberos y tatuadores”.

También puede verse Montevideo Indoor Coffee Shop, una propuesta más orientada a los turistas y el próximo proyecto de Larzábal: una clínica/spa y un hostel. 

  • Host/idea original: Facu Santo Remedio (@facusantoremedio).
  • Cámara/edición: Federico Otegui (@fede_ote).
  • Beat: Wordplay.
  • Guión y dirección: Facu Santo Remedio y Federico Otegui.
  • Colaboran: @gema.contents, @rawlifeuruguay, @jamaica_blue_uy, @hemp.beer.company, @hemppassion_uy, @biofertilorganicos, @panchannabis, @clipperuy y @way2freshh.

Una realización de Gema Contents para El Planteo.

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